Rafa Jódar vive una transformación acelerada. En su primer año completo dentro del circuito, el joven español ha demostrado que puede competir ante rivales de estilos y experiencias muy diferentes. Su crecimiento le ha permitido alcanzar el top 15 mundial y recibir la llamada de la selección para la eliminatoria de Copa Davis que España disputará en Santiago de Chile.
La velocidad de su ascenso no ha alterado, según explica el propio jugador, su manera de afrontar la competición. Jódar insiste en mantener los pies en el suelo y disfrutar de un proceso en el que todavía encuentra situaciones completamente nuevas. Lejos de acomodarse en sus primeros resultados, reconoce que deberá elevar su nivel y aprender a gestionar un calendario mucho más exigente.
El futuro de España
Ese aprendizaje también se desarrolla fuera de la pista. La atención mediática, los viajes y la presión que acompaña a los grandes torneos han obligado al madrileño a madurar con rapidez. “Estoy descubriendo que soy una persona valiente”, asegura el tenista, que considera especialmente importante aceptar los momentos negativos sin perder una mentalidad orientada hacia la mejora.

Una figura esencial en su evolución ha sido su padre, presencia habitual y prácticamente solitaria en su palco durante los torneos. Ambos han construido un método sencillo, basado en analizar cada experiencia y corregir errores sobre la marcha. Jódar quiere conservar esa normalidad mientras se abre paso entre los mejores y se prepara para representar por primera vez a España en una competición histórica.
“Veo que puedo competir contra la mayoría de los jugadores en el circuito en mi primer año, lo cual significa que estoy haciendo las cosas muy bien y que, poco a poco, voy entrando en ritmo de competición contra rivales muy diferentes y que tienen un dibujo muy diferente”, añadió.
