Matías Galarza es el héroe inesperado de Paraguay

Matías Galarza
Matías GalarzaReuters/Winslow Townson

Ascendido al once titular de Paraguay frente a Turquía, Matías Galarza ha silenciado todas las críticas. Respaldado por su seleccionador Gustavo Alfaro y tras firmar una actuación sobresaliente ante Alemania, el centrocampista es una de las revelaciones del Mundial, justo cuando la Albirroja se mide a los Bleus en los octavos de final.

Matías Galarza no ha pedido permiso: se ha metido en la cabeza de los alemanes y no ha salido de ahí. Asistió a Julio Enciso, el jugador de River Plate cedido a Atlanta la temporada pasada también recuperó 10 balones, logró 2 interceptaciones y le hizo un caño a Jamal Musiala en un partido donde la Albirroja defendió mucho... y terminó sacando de quicio a la Nationalmannschaft.

Galarza ha cumplido con su parte, incluso cometiendo 4 faltas. Ha sabido enganchar, protestar y romper el ritmo: desplegó todo el repertorio del jugador pícaro, ese que todos odian cuando está enfrente pero que cualquiera querría en su equipo cuando sube la temperatura.

En apuros en su club, desatado con la selección

Su historia no estaba escrita de antemano. Para el mediocampista formado en Olimpia, este Mundial supone una especie de redención, sobre todo respecto a River. Nombrado en marzo, Chacho Coudet ya le había dejado claro que no contaría con él. Y como no alcanzó el 75% de titularidades con Atlanta, Galarza debe regresar a los Millonarios sin esperanzas de jugar.

Nada hacía pensar que Galarza se convertiría en el "Modric paraguayo", como ya le llaman en su país. Llegó a Vasco con 18 años, fue cedido a Coritiba en 2022 antes de explotar en Talleres. Subcampeón en la 2024, campeón de la Supercopa Internacional: dos años después de su llegada a la T, fue traspasado a las Gallinas pero no logró convencer. Su salida fue polémica: tras una derrota ante Vélez, respondió a las burlas con provocaciones. A menudo tachado de jugador irregular, Galarza cometió un error ante Racing cuando Marcelo Gallardo aún era el entrenador.

Su paso por la MLS tampoco fue más exitoso y, aunque formó parte de la lista de Paraguay para el Mundial, el seleccionador Gustavo Alfaro lo dejó en el banquillo ante Estados Unidos. El resultado: derrota 4-1. Obligado a ganar a Turquía, el técnico apostó por Galarza de inicio, aunque no fue una decisión sencilla. "Apoyen a los jugadores y si tienen que criticar a alguien, háganlo conmigo. Tengo la piel dura. Láncenme dardos, dispárenme, pero defiendan a los jugadores", explotó Alfaro, que no tuvo motivos para arrepentirse. Al contrario, Galarza lo cambió todo. Fue él quien marcó el único gol del partido en el minuto 2 y llevó a su selección a los dieciseisavos de final. En la tanda de penaltis ante Alemania, culminó su actuación transformando su lanzamiento.

Está lejos de la imagen de un jugador con problemas mentales, casi desahuciado según sus detractores. Al contrario, con 24 años, Galarza es una de las revelaciones del Mundial y un hombre clave para Alfaro que ha surgido prácticamente de la nada. Los Bleus están avisados: este jugador ha vuelto de demasiado lejos como para dejar escapar esta revancha de 1998.