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Lethwei, el arte marcial hiperviolento que fascina en plena guerra

Lethwei, el arte marcial hiperviolento que fascina en plena guerra
Lethwei, el arte marcial hiperviolento que fascina en plena guerraSAI AUNG MAIN / AFP

Minada por una larga guerra civil, Birmania sigue vibrando con el lethwei, un arte marcial de una brutalidad que asusta, donde se permiten los cabezazos y en el que solo el nocaut o el abandono deciden el vencedor.

"No puedo vivir sin pelear", asegura Su Luck, de 19 años, que sube al ring bajo el seudónimo paradójico de 'Peace Prize' (Premio de la Paz en español).

El lethwei, o boxeo birmano, se distingue del boxeo tailandés por sus cabezazos y sus combates a mano limpia, protegidas únicamente por finas vendas de gasa.

Apodado "el arte de los nueve miembros", moviliza puños, codos, rodillas, pies y cabeza para enviar al adversario a la lona.

"No es solo un deporte, es nuestro arte de autodefensa", explica el entrenador Saw Kyaw Thein Tuu, en un país en guerra desde el golpe de Estado militar de 2021, que depuso al gobierno civil entonces en el poder.

"Las armas de fuego ya no sirven de nada cuando se quedan sin balas", prosigue el septuagenario. "Este arte permite combatir al enemigo en cualquier momento".

Figura femenina emergente de un deporte ampliamente dominado por los hombres, Su Luck considera más bien el ring como un espacio de búsqueda interior.

"Incluso cuando recibo golpes en la cara, lo acepto como mi propia debilidad, como la señal de que aún me queda por aprender", dice.

Campeón birmano de MMA

En Hpa-an, la capital del estado Kayin, bastión del lethwei, un centenar de adolescentes y jóvenes adultos se levantan al alba para entrenar. Corren en una pista para hacer subir el ritmo cardiaco antes de ir a un gimnasio lleno de sacos de golpeo desgastados.

Los entrenadores los exhortan a golpear más fuerte y a levantar más las piernas en sesiones de combate que los dejan empapados de sudor.

La mayoría de los jóvenes tiene como modelo a Joshua Van, un campeón estadounidense-birmano de artes marciales mixtas (MMA) en la categoría de peso mosca.

Pero las competiciones de MMA no recurren a las técnicas emblemáticas del lethwei, consideradas demasiado peligrosas y, por lo tanto, prohibidas.

Moe Hein perfecciona estos métodos durante un campamento de entrenamiento de dos semanas en Hpa-an, aunque no siempre le gusta el dolor que inflige.

"No es agradable cuando el adversario queda maltrecho, cubierto de moratones o ensangrentado por mi culpa", relata el joven de 22 años. "Pero así es el deporte; intento golpearlo y él hace lo mismo conmigo".

La "dignidad" del ring

El entrenador Saw Kyaw Thein Tuu afirma haber sido testigo de varias muertes durante combates de lethwei, un deporte que lleva los límites al extremo.

"He presenciado 200 combates en mi vida y seis personas han muerto. Tuvimos que llamar a la policía", cuenta. "Nuestro lethwei tradicional no debería considerarse un deporte, sino otro tipo de práctica", reconoce.

Más de 260.000 personas se han convertido en desplazados en el estado de Kayin a causa de la guerra civil, según datos de Naciones Unidas.

Las facciones armadas se disputan el control de las lucrativas rutas comerciales hacia Tailandia y de los centros de estafas en línea que prosperan en el caos del conflicto.

El trayecto de seis horas entre Rangún, la capital económica del país, y Hpa-an está jalonado por una docena de puestos de control mantenidos por el ejército, milicias u hombres armados sin uniforme.

A pesar de su violencia, Su Luck ve en el lethwei un combate "más honorable" que el que se libra fuera de los gimnasios. "En el ring, cuando dos combatientes se desafían y se enfrentan, hay más dignidad y respeto", considera la joven.