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Italia, dos décadas grises y tres Mundiales ausentes: el declive azzurro explicado en cifras

El momento en que Bosnia eliminó a Italia
El momento en que Bosnia eliminó a ItaliaGETTY IMAGES / GETTY IMAGES EUROPE / GETTY IMAGES VIA AFP

El retroceso de la azzurra desde 2006 hasta hoy va de la mano con una Serie A cada vez menos relevante en el panorama europeo. ¿Logrará el próximo seleccionador revertir esta tendencia, o al menos encontrar una solución temporal como hizo Mancini en 2021?

Concluido el Mundial 2026, en el que ha tocado ser espectadores, no hay tiempo que perder: hay que ponerse en marcha rápidamente para alcanzar a las demás selecciones. El objetivo es hacer un buen papel en la Euro 2028 y, sobre todo, conseguir el billete para los Mundiales que a la Nazionale le faltan ya desde hace tres ediciones. Pero antes, hay que encontrar al nuevo técnico azzurro.

Y poco importa que la edición de 2030 cuente, casi con toda seguridad, con la presencia de 64 selecciones y sea realmente complicado no lograr el ansiado pase: el imperativo, tras el caos y la salida de Maldini-Leonardo después de 16 días, es no volver a fallar.

Los últimos partidos de Italia
Los últimos partidos de ItaliaFlashscore

El nuevo ciclo no permite margen de error: tras asimilar el 'no' de Guardiola después de un intenso cortejo y una oferta casi irrechazable, y descartado Pirlo de forma sorprendente, la revolución comenzará con otro técnico aún desconocido.

Se habla de un posible regreso de Mancini con Conte como alternativa, pero antes que nada Italia necesita entender qué ha fallado en estos últimos veinte años de declive, en los que ha visto cómo las demás selecciones avanzaban mientras ella retrocedía, salvo la alegría de 2021.

La Serie A pierde peso específico

Es innegable que la Serie A no es la de antes: competir con las cifras y el potencial de la Premier League, la verdadera élite europea, es casi un espejismo. Incluso mantener el ritmo de otras ligas competidoras, entornos sanos donde los grandes clubes como Real Madrid, Barcelona, PSG y Bayern Múnich dominan y logran mantener su poder económico, resulta complicado.

En la Serie A todavía circulan grandes futbolistas gracias al olfato de los directivos y saben que existen todas las condiciones para explotar su talento, pero luego casi siempre es imposible retenerlos, ya sea por su deseo de probarse en otros escenarios o, sobre todo, ante las ofertas del extranjero, donde ahora también seduce el peligroso atractivo del dinero asiático.

Según los datos de BeSoccer Pro, la comparación entre las temporadas 1997/1998 y 2025/2026 es clara: los jugadores italianos han pasado de representar el 71,6% de todos los minutos jugados en la Serie A al 30,7%.

Tras el triunfo de Italia en el Mundial de 2006, los futbolistas italianos representaban el 15,9% de todos los minutos disputados en las cinco principales ligas europeas en la temporada 2006-07. Hoy, esa cuota ha caído al 7,4%.

En definitiva, teniendo en cuenta también el mal momento de Juventus y Milan, no es exagerado afirmar que los italianos ya no marcan la diferencia como antes en el fútbol de primer nivel.

El récord negativo del Mundial 2026

¿Cuántos jugadores de nuestra Serie A formaban parte de la España campeona del mundo en 2026? Ninguno. Y esto también debe interpretarse como una señal de alarma, ya que había representantes de todas las cinco grandes ligas europeas.

En resumen, desde 2006 hasta hoy hemos sido meros espectadores: otro dato significativo es el de los campeones del mundo procedentes de la Serie A, 41 desde 1998 hasta hoy (en 8 ediciones del Mundial). Lo triste es que 23 de ellos son solo de 2006. Para comparar, desde LaLiga han llegado 58.

El caso español es, sin duda, un ejemplo a seguir que no se puede resumir en pocas líneas: con dos jugadores nacidos en 2007 en el campo y sin ningún futbolista del Real Madrid convocado por primera vez en la historia de la Roja, el seleccionador De La Fuente ha sabido encontrar respuestas no solo en los 'grandes' del Barça y el Atlético, sino también en jugadores de clubes más modestos pero igualmente brillantes como el Athletic (Simón, Laporte y Williams) y la Real Sociedad (Oyarzabal).

Solo dos 'italiani' erano presenti in finale, e non hanno giocato
Solo dos 'italiani' erano presenti in finale, e non hanno giocatoREUTERS/Agustin Marcarian

Lo mismo podría decirse de la Champions League, donde, salvo algunos éxitos puntuales (en la última década solo el Inter ha llegado dos veces a la final, perdiendo ambas), los jugadores italianos rara vez han sido protagonistas.

Mientras españoles, ingleses, alemanes y franceses imponen su ley, para encontrar al último italiano decisivo en una final hay que remontarse hasta 2007, cuando Filippo Inzaghi marcó en el Milan-Liverpool 2-1.

Falta de continuidad

Además de la incapacidad para formar talentos y permitirles ser protagonistas en nuestros grandes clubes, hay que señalar que cada vez más los mejores jóvenes del fútbol italiano se ven obligados a emigrar.

Le ha pasado a Gianluigi Donnarumma, vendido al Manchester City justo después de ser MVP de la Euro 2021, igual que Marco Verratti y Jorginho, y más recientemente también Sandro Tonali y Riccardo Calafiori.

En las dos últimas temporadas, dos jóvenes prometedores como Giovanni Leoni y Marco Palestra han decidido marcharse a la Premier League en vez de quedarse en Italia, donde tampoco faltaban ofertas.

Resulta curioso que Matteo Ruggeri, el italiano que más lejos ha llegado en la pasada edición de la Champions League (semifinalista con el Atlético de Madrid), nunca haya sido convocado por la absoluta.

Y todo esto ocurre después de lograr grandes resultados a nivel juvenil: en vez de esperar a los más prometedores, buscar cómo integrarlos y construir el futuro a su alrededor, muchas veces incluso los mejores son apartados, si no directamente vendidos para hacer caja. No hace falta dar nombres, pero en este caso la trayectoria de Cesare Casadei es muy representativa.

La excepción de 2021

Pese a todo lo anterior, el triunfo de 2021 parece aún más irreal: además del aporte individual (además de Donnarumma, muchos azzurri rindieron por encima de lo esperado) y el espíritu de grupo liderado por el seleccionador Mancini, el renacimiento azzurro resultó ser solo un fenómeno pasajero, seguido por la no clasificación al Mundial de Catar y el mal papel en la Euro 2026. Quizá sea precisamente mirando al pasado, a aquel increíble 2021, que el ex seleccionador vuelve a estar en la pole.