Julián Álvarez comunicó al club durante el Mundial 2026 de la FIFA que quería marcharse del Atlético de Madrid y "cumplir su sueño", que no era otro que fichar por el Barcelona.
El Atleti mantuvo en todo momento su postura de no querer vender al argentino al vigente campeón de España, y tras un tenso cruce de declaraciones entre ambos clubes, el jugador sigue en la capital española.
Mientras la novela continuaba, el Atleti se mantuvo firme y se negó a negociar una venta, informando al Barça de que había un "0% de posibilidades" de acuerdo.
La afición rojiblanca, desde entonces, ha reaccionado negativamente con su antiguo ídolo y le ha abucheado en varias ocasiones en lo que va de temporada.
Diego Simeone ha confirmado que su intención es contar con su compatriota esta temporada, pero Godín cree que podría ser complicado que recupere el apoyo de la grada. "Es una situación muy complicada, como lo ha sido durante todo el verano, no es fácil de gestionar. Verle declarar que quiere irse no es sencillo".
"Para un aficionado, es como una puñalada por la espalda. Escuchar que tu mejor jugador quiere marcharse nunca es agradable", ha explicado para continuar señalando que "me pongo en el lugar de Koke, de los demás jugadores y de Simeone, que tienen que salir en rueda de prensa a defenderle y protegerle porque es joven. No creo que sea mala persona, simplemente tiene el deseo de irse. El club asumió un riesgo al retenerle, ahora hay que conseguir que se sienta bien y rinda en el campo; eso es lo que espera la afición".
