En esta entrevista exclusiva con Flashscore, Gokhan Inler explica en qué consiste el trabajo de un director técnico. Habla de los aspectos de su carrera que hoy aplica en su labor con los jugadores del club de la Serie A, incluyendo, por supuesto, aquel histórico título de la Premier League que logró con el Leicester City.
P. Si tuviera que explicarle a alguien completamente ajeno al fútbol qué es un director técnico, ¿cómo lo describiría? ¿Cuál es su principal responsabilidad?
R. Digamos que es un trabajo de 360 grados, porque mi responsabilidad aquí es estar en todas partes. Estar cerca de los jugadores, del club, del entrenador, de los diferentes departamentos del staff. Hay que tener una visión global de todo. Creo que un director técnico —o director deportivo, como también se le llama— debe abarcar todos los aspectos posibles.
Este puesto cambia cada día. Antes, cuando era jugador, veía menos a los directores técnicos o deportivos en el campo. Ahora, este perfil está siempre con el equipo: observando, viendo los entrenamientos, revisando los datos. Por eso estoy aquí. Además, me gusta porque es un reto constante y tienes que estar preparado para cualquier cosa.
P. ¿Le resultó sencillo pasar de ser jugador a un cargo de gestión en el fútbol?
R. No, no fue fácil. Pero, por supuesto, primero tuve que decidir poner fin a mi carrera. Tuve alrededor de un año para pensar qué quería hacer. Como futbolista, tarde o temprano te planteas qué harás después de colgar las botas. Mi visión siempre fue ser director deportivo.
Ahora tengo un rol de responsable del equipo y es completamente distinto. Hay que estar disponible las 24 horas para todos, no solo para los jugadores, sino para toda la gente del club. Sinceramente, mis más de 20 años de experiencia me han ayudado. Pero hay que estar fresco y preparado, porque no todos los días son buenos o perfectos. Por eso hay que encontrar el equilibrio, ser siempre respetuoso y estar listo para lo que venga.
P. Con expresiones como '24/7' o '360 grados', ¿hubo algo que le sorprendiera en el puesto? ¿Algún aspecto interno que no veía como jugador porque no le interesaba, pero que ahora es fundamental?
R. Como jugador, ¿en qué piensas? En rendir en el campo, estar en forma, recuperarte bien y estar siempre listo. Eso era todo. Pero si cambias al rol que tengo ahora, es completamente distinto. Hay presión por todos lados. Hay que equilibrar muchas cosas, aprovechar oportunidades y gestionar todo, no solo el fútbol, también la relación con los aficionados. Las dinámicas son muy diferentes.
Para que el equipo rinda el fin de semana, hay que preparar a los jugadores. Ellos soportan mucha presión: medios, aficionados, vida privada y entrenamientos. El fútbol ha cambiado y por eso hay que estar siempre alerta.
P. ¿Siente más presión en este cargo que cuando era futbolista?
R."Ambos roles implican mucha presión, pero es diferente. Como jugador, físicamente tienes que rendir al máximo cada día. En este puesto, quizá es menos físico, pero mucho más mental. Hay que tener la mente muy clara. Las emociones cambian cada día en este trabajo. Por eso hay que ser honesto contigo mismo y decir: 'Estoy aquí para los días malos y los buenos'. Hay que ser claro y sincero con los jugadores y el staff.
Un jugador se va a casa, se relaja y pasa tiempo con la familia. Pero aquí, después del entrenamiento, sigues trabajando. Hay que planificar el día siguiente, ocuparse de temas de marketing y gestionar todo. Es muy distinto, pero me gusta."

P ¿Cree que el fútbol es más exigente hoy que hace 15 o 16 años? No solo para los jugadores, también para cargos como el suyo.
Sin duda. Creo que ahora las expectativas son mucho más altas. Hay más medios y redes sociales. Antes no era tan extremo. Ahora, cada movimiento lo ve todo el mundo; todos te observan. Esto también afecta a nuestro trabajo. Es una labor enorme.
P. Muchos exjugadores dicen que agradecen haber jugado en una época sin tanta presencia de redes sociales. ¿Comparte esa opinión o preferiría jugar hoy, cuando los futbolistas pueden promocionarse?
R. Se puede ver desde los dos lados. Al final, siempre hay que respetar el rol y dar el cien por cien para estar en paz contigo mismo. Ahora puedes promocionar a los jugadores y hacer cosas interesantes.
Antes, cuando era muy joven, solo jugabas al fútbol y tratabas de ganar el partido. Ahora, además de ganar, hay que hacerlo con una gran actuación y todo lo que rodea, porque la imagen de un jugador o de un miembro del staff es fundamental para el respeto y la credibilidad.
P. Pasemos al 'ADN Udinese'. ¿Cómo definiría a un jugador del Udinese? ¿Qué características debe tener?
"Como todo el mundo sabe, el Udinese es conocido por su talento y grandes jugadores. El ADN es rendir al máximo nivel que puede dar el futbolista. Aquí tiene todo para lograrlo. Pero primero debe tener respeto; cuando llega, hay que hacerle entender dónde está. Udinese no es el Milan. No es el Nápoles."
P. ¿Cómo lo consigue? ¿Hay algún ritual cuando llega un jugador nuevo?
R. Sí, desde que llegué aquí, propuse una bienvenida especial para los jugadores. Les presentamos el ADN, no solo en lo futbolístico, también fuera del campo: la cultura del Udinese y la afición. Tenemos jugadores de todo el mundo y de culturas distintas. Por eso hay que integrarlos bien.
Para mí, la presentación de un jugador en el club es fundamental. Después, hay que estar atentos y guiarles por el buen camino. Cada futbolista tiene su carácter, pero hasta ahora estamos creando grandes oportunidades para ellos y lo valoran.
P. La estrategia del club es clara: encontrar grandes talentos, desarrollarlos y venderlos a clubes más grandes. El club tiene mucho éxito en esto. ¿Esa visión a largo plazo influyó en su decisión de aceptar el cargo?
R. Conozco a la familia Pozzo desde que jugué aquí y siempre mantuve el contacto tras marcharme. Siempre me gustó este estilo porque trabajan muy duro, y yo también soy trabajador. Sé exactamente lo que quiere la familia Pozzo. Para mí fue un honor asumir este rol justo después de mi carrera. A veces hay que esperar una oportunidad así, pero para mí fue una gran ocasión.
También hay que saber idiomas: el italiano es lo básico. Dominar el idioma fue clave para dar este paso, porque no muchos exfutbolistas se meten en este mundo, ya que es muy exigente. No todo el mundo puede hacerlo, pero hay que ser positivo y tener hambre, y yo quería hacerlo.
P. ¿A veces resulta frustrante saber que si un jugador rinde bien, se irá a otro club al final de la temporada?
R. Un jugador viene aquí para crecer y, si rinde a gran nivel durante dos o tres años, los clubes grandes vendrán a por él. Pero antes de eso, el futbolista debe trabajar muy bien. Yo pasé por lo mismo. Estuve cuatro años aquí, hice un buen trabajo y luego me fui al Napoli, que fue un gran salto. Sé cómo hablar con un jugador y cómo prepararlo.
Por supuesto, perder a tus mejores futbolistas no es fácil. Un ejemplo es Florian Thauvin. Cuando llegó, era un profesional de alto nivel, pero quizá no mostraba toda su calidad. Con nosotros empezó a crecer, se convirtió en líder y capitán, y tuvo un gran año.
Cambiamos la mentalidad y el espíritu de equipo. El Udinese es famoso por eso, pero detrás hay mucho trabajo. Hay que reconocer el mérito de la familia Pozzo; han hecho un trabajo excelente. Por eso llevamos más de 30 años en la Serie A.
P. Y no es habitual tener un club con éxito durante 40 años...
R. No es común en esta región. Por delante solo están los grandes clubes, y eso es un logro enorme. Por eso, a veces hay que añadir un poco de 'picante' o presión para motivar a los jugadores. El Udinese es conocido por ayudar a los futbolistas a dar el siguiente paso. Si rindes, el club te ayuda. Si no haces lo correcto, el club puede ejercer mucha presión."
P. Como ex capitán, mencionaste que Florian Thauvin se convirtió en líder. ¿Ayuda a su entrenador, Kosta Runjaic, a identificar líderes en el vestuario?
R. Sí, tuve experiencia como capitán de la selección suiza. Ottmar Hitzfeld me nombró capitán. No era suizo de origen, pero nací allí, así que era el 'puente' perfecto entre el entrenador y el equipo por las distintas culturas. Aprendí que ser capitán no es solo llevar el brazalete; implica mucho más. Hay que ser positivo, respetar a los jugadores, mantener la unión y ser la cara ante los medios.
Aquí en Udine, veo quién puede ser líder y quién no. Decidimos que Thauvin fuera el primer capitán por su experiencia como campeón del Mundial. Él y Jaka Bijol formaron una pareja perfecta la temporada pasada. Vendimos a los dos. Este año elegimos a Jesper Karlstrom y Sandy Lovric. Hablamos mucho con el entrenador para decidirlo.
P. Toda su carrera se ha basado en el trabajo duro. ¿Por eso la familia Pozzo te dio esta oportunidad? ¿Para mostrar a los jóvenes lo que se necesita para llegar a la élite?
R. Creo que sí. Tengo más de 20 años de experiencia y he vivido muchos altibajos. Comunicarme con un jugador en su propio idioma es mucho más eficaz que hacerlo con traductor. Mi experiencia me ayuda a explicarles cómo llegar arriba. Estar aquí no es el final; hay que hacerles conscientes de ello.
El fútbol no es solo tener dinero y entrenar un poco. Yo empecé desde cero; fui un trabajador incansable. Cada día era sacrificio. Nunca fumé ni bebí alcohol. Todo el mundo me conoce por eso. En Leicester, nadie conocía el club antes de ganar. Fui allí como líder, pero solo jugué cinco partidos. Fue el año más difícil de mi carrera. Perdí mi puesto y la capitanía en la selección."

P. Diez años después, la gente recuerda ese título del Leicester como un cuento de hadas. Pero para usted, personalmente, fue un año duro, ¿verdad?
Desde el punto de vista futbolístico, fue complicado porque (N'Golo) Kanté y (Danny) Drinkwater estuvieron fantásticos. Pero antes de eso, nadie los conocía. Teníamos un gran espíritu de equipo. Yo siempre les exigía. Podría haber dicho: 'Me voy en verano, me da igual', pero luché. Presioné a Kanté y Drinkwater. Ellos sentían esa presión.
Al final, el título fue un gran éxito porque nadie me puede quitar lo que sufrí y aprendí allí. Siempre digo a los jugadores: 'No es fácil. Llegar a ser un futbolista de alto nivel no es sencillo'.
P, ¿Utiliza el milagro del Leicester como ejemplo para mostrar a los jugadores que todo es posible con trabajo?
La historia del Leicester es como un 'comodín de oro'. La uso cuando los jugadores pasan por momentos difíciles porque no juegan. Les explico que no es el fin del mundo. Con trabajo, las cosas cambian. Después de Leicester, jugué ocho años más en Turquía. Fue un momento clave para mí; decidí seguir sin agente y fue como una segunda carrera.
Por eso es importante para mí ser claro y honesto con los jugadores. Hay que decirles la verdad. Mi fortaleza es tener una buena relación con ellos. Los futbolistas son los que están en el campo; ni el entrenador ni yo podemos jugar. Ellos son la clave, así que hay que tratar a cada uno de forma profesional.
