Exclusiva | Vahid Halilhodžić: "Desde que me fui de Marruecos, no he visto ni un partido"

Vahid Halilhodžić atiende a Flashscore
Vahid Halilhodžić atiende a FlashscoreFoto por SEBASTIEN SALOM-GOMIS / AFP

Cuatro selecciones clasificadas para el Mundial, experiencias en tres continentes y heridas que nunca han terminado de cicatrizar: Vahid Halilhodžić (74) ha hablado sin filtros con Flashscore.

Ha dirigido varias selecciones nacionales en diferentes continentes. ¿Cuáles son las principales diferencias entre el papel de seleccionador en África, Asia y Europa?

Existen tanto diferencias como similitudes. Son sobre todo los jugadores quienes determinan la forma de trabajar, y su nivel de calidad también juega un papel importante.

En África, los jugadores suelen ser físicamente potentes, rápidos y atléticos. Un fútbol basado en el impacto y la intensidad suele adaptarse bien a ellos, y hay que saber ajustarse a esas características. Los futbolistas asiáticos, en cambio, tienen un perfil diferente: suelen ser más bajos, más ligeros y muy veloces. Por eso, el juego debe adaptarse a sus cualidades específicas.

Europa es una mezcla de todo esto. Es donde se encuentra la mayor concentración de talento y los mejores jugadores del mundo. Lo esencial para un seleccionador es adaptar su fútbol a las cualidades del equipo que dirige.

En su opinión, ¿cuál es la cualidad indispensable para triunfar hoy como seleccionador nacional?

El trabajo de seleccionador es muy diferente al de entrenador de club. Te reúnes con los jugadores durante siete u ocho días en cada concentración, juegas dos partidos y luego repites este proceso cinco o seis veces al año. Pero incluso cuando no estás con ellos, los sigues constantemente. Junto a tu cuerpo técnico, observas cada fin de semana entre 50 y 60 jugadores y analizas su rendimiento.

Cuentas con un grupo de asistentes que cada semana elabora un informe detallado sobre cada uno de ellos. Estudias esos informes, los comparas y los analizas. De hecho, voy a contarle algo de lo que nunca he hablado realmente en los medios. Tras cada fin de semana de competición, mi staff y yo elaborábamos una tabla de evaluación con un sistema de colores: negro para un rendimiento muy malo, marrón para una actuación algo mejor, amarillo para una buena actuación, y luego azul y verde para las dos mejores valoraciones.

Todos estos datos se recopilaban en un análisis que presentábamos a los jugadores cuando llegaban a la selección. A menudo se sorprendían al ver que seguíamos cada uno de sus partidos con tanta precisión. El objetivo era sencillo: no dejar nada al azar.

Costa de Marfil "sigue teniendo talento"

¿El papel de seleccionador ha evolucionado más en los últimos años que el de entrenador de club?

Como acabo de explicar, son dos trabajos diferentes. En un club, estás en contacto con los jugadores cada día y tienes muy poco descanso. Ambos cargos exigen muchísimo trabajo, pero la principal diferencia está en el tiempo que pasas con los jugadores. En la selección, solo los ves unos pocos días al año. Por eso es fundamental que sepan que los observas y sigues su evolución. Eso les motiva a mantenerse en forma y comprometidos.

Es uno de los pocos entrenadores que ha clasificado a varias selecciones para el Mundial. ¿Cuál de esas clasificaciones le hace sentir más orgullo?

He clasificado a cuatro selecciones para el Mundial y, en la mayoría de los casos, de forma bastante convincente. Con Costa de MarfilJapónMarruecos, las clasificaciones se lograron sin grandes dificultades. Con Argelia, la situación fue diferente. Tuve que liderar una profunda reconstrucción con una nueva generación de jugadores, en un grupo especialmente complicado.

A pesar de ello, conseguimos clasificarnos. También soy el único seleccionador al que le han impedido, en tres ocasiones, mostrar en el Mundial lo que realmente había construido y merecido. El principal problema venía de ciertas personas influyentes -ministros, presidentes o dirigentes- que intentaban intervenir en mis decisiones sobre los jugadores. En Japón, por ejemplo, algunos patrocinadores que apoyaban a ciertos futbolistas daban dinero a la federación para que fueran convocados. Siempre me he negado a aceptar ese tipo de injerencias.

Próximos encuentros de Costa de Marfil
Próximos encuentros de Costa de MarfilFlashscore

Ha dirigido a una generación excepcional con Didier Drogba, Yaya Touré y Gervinho. ¿Qué recuerdos guarda de ese equipo?

Fue una generación extraordinaria. Sin embargo, existían dos grupos distintos dentro del vestuario debido a las consecuencias de la guerra civil. En apariencia, las relaciones parecían buenas, pero había una fractura profunda. El equipo no estaba lo suficientemente unido como para alcanzar su máximo potencial.

Con jugadores de tanta calidad, estaba convencido de que podíamos lograr algo grande en el Mundial. Sabía cómo acercar a esos dos grupos y crear una verdadera unidad, porque para triunfar al más alto nivel, el espíritu de equipo debe ser sincero y auténtico.

¿Tiene Costa de Marfil potencial para llegar lejos en el próximo Mundial?

Esta selección sigue teniendo talento y un potencial real. Sin embargo, creo que la generación de Drogba, Touré y Gervinho era aún más fuerte. El equipo actual ha tenido algo de suerte en la clasificación, pero sigue contando con jugadores que compiten en las mejores ligas europeas, lo que le permite mantenerse competitivo.

El fútbol africano progresa constantemente. Algunas selecciones ya son capaces de competir con las mejores naciones del mundo. Los niños viven para el fútbol y juegan todo el día, mientras que muchos entrenadores europeos ahora trabajan en el continente. Los avances logrados son enormes.

"Los resultados acaban llegando de forma natural"

La campaña de Argelia en 2014 sigue siendo una de las actuaciones africanas más destacadas en la historia del Mundial. Con perspectiva, ¿cómo ve aquella aventura?

Estoy muy orgulloso. Fue una aventura excepcional, tanto en lo deportivo como en lo humano. Tenía un grupo de jugadores aún poco conocidos a nivel internacional, pero gracias a la experiencia, el trabajo y mucho coraje, logramos un resultado histórico.

El partido contra Alemania sigue siendo especialmente memorable. Durante todo el torneo, solo sufrieron de verdad contra nosotros, antes de proclamarse campeones del mundo. Muchos observadores incluso pensaban que merecimos ganar ese encuentro. Recuerdo que, tras el partido, todo el staff alemán vino a felicitarme. Es un recuerdo que quedará grabado para siempre.

¿Sigue sintiendo hoy el cariño del pueblo argelino?

Absolutamente. Los argelinos guardan un gran recuerdo de ese Mundial y de lo que conseguimos juntos. Los periodistas argelinos siguen contactándome con frecuencia, aunque rara vez respondo a sus peticiones. Aquella aventura me valió un enorme respeto en el país.

Japón es conocido por su exigencia en la organización. ¿Qué aprendió de esa experiencia?

Japón es un país extraordinario. En cuanto a organización, todo está planificado al minuto. Durante mis cuatro años allí, no tuve ningún problema. También es un placer trabajar con los jugadores japoneses: son tranquilos, trabajadores y extremadamente disciplinados. Todo se prepara al detalle, ya sea en los desplazamientos, los hoteles o la logística diaria.

El nivel de organización es impresionante, hasta en los aspectos más pequeños. Y, sinceramente, eso encaja perfectamente conmigo, porque yo también funciono de esa manera.

¿Cómo explica el progreso constante de Japón en el fútbol en los últimos 20 años?

Precisamente por todo lo que acabo de mencionar: trabajo, disciplina, rigor y pasión por el deporte. Cuando esas cualidades se combinan con el talento, los resultados acaban llegando de forma natural.

¿Ve el histórico recorrido de Marruecos en el Mundial 2022 con orgullo, frustración o una mezcla de ambos?

Prefiero no hablar mucho de ello. Desde que me fui de Marruecos, no he visto ni un solo segundo de sus partidos. Ni un solo segundo, porque lo que viví allí fue una auténtica pesadilla.

Había preparado todo con muchísimo cuidado e invertido mucha energía en ese proyecto. Ser apartado sin una razón válida es algo que no se olvida. He dedicado tanto tiempo y esfuerzo a ese equipo que esa herida sigue presente hoy en día.

Se ha convertido en una figura importante del fútbol bosnio. ¿Qué relación mantiene hoy con Bosnia y qué siente cuando ve a la selección nacional?

Como exjugador y luego seleccionador, estoy muy orgulloso de todo lo que está ocurriendo actualmente. Me alegró sinceramente ver al equipo clasificarse y deseo a los jugadores y al seleccionador que logren un gran Mundial. Que disfruten al máximo de esta experiencia, porque se la han ganado. Sigo siendo un ferviente seguidor de este equipo y valoro mucho lo que está consiguiendo hoy.

Bosnia alcanzó su punto más alto con la clasificación para el Mundial 2014. En su opinión, ¿a qué se deben las dificultades desde esa generación?

Bosnia es un país complejo. Muchas personas siguen intentando impedir la aparición de una verdadera identidad común. En este contexto, un seleccionador que intenta construir unidad, como Sergej Barbarez, se encuentra con muchos obstáculos. Su objetivo es crear un sentimiento de orgullo nacional similar al que existe en Croacia. Quiere que los jugadores sientan una verdadera pertenencia cuando visten esa camiseta. Pero en las condiciones que describo, ese trabajo es especialmente difícil de lograr.

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