Centro de datos del PSG-Arsenal
La mayoría de los jugadores del equipo francés ya vivieron ese cosquilleo en 2025, cuando el club todavía no había dejado su rastro en el palmarés del torneo, mientras que en el vestuario del cuadro inglés la sensación era muy diferente. El defensor del título contra uno que buscaba estrenarse poco después de haber conquistado la Premier League, un hecho sin precedentes desde principios de siglo. Una temporada ya histórica, con independencia del resultado de este sábado.
Golpe de suerte, carambola o rechace tras balón dividido. Sea como sea, Havertz se plantó solo ante Safonov, aunque algo escorado, tras una carrera en la que el mérito no estuvo en su velocidad, sino en los dos toques que le permitieron llegar en posición de ventaja al área. Y con el portero ruso agazapado bajo palos, priorizando en rechazar el posible disparo raso, el internacional alemán la mandó a guardar con un potente zapatazo cuando aún no se habían alcanzado los cinco minutos.
El Arsenal neutraliza al PSG
La reacción del defensor del título fue tímida y contenida, pero no por falta de actitud, sino porque el rival impuso todas las trampas posibles a una máquina casi perfecta en el apartado ofensivo. Insólito. Si un extraterrestre bajara a la tierra y viera la primera mitad del choque, diría que los de azul no son tan buenos, aunque seguramente sería capaz de interpretar que los hombres de rojo unen sus líneas mediante cemento armado. Qué bloque compacto, qué barbaridad.

Khvicha Kvaratskhelia trataba de armar la pierna cuando le privaron de probar a un David Raya que solo tuvo que realizar una intervención antes del descanso. El también español Fabián Ruiz se animó con un tiro cruzado que se marchó lejos de los palos y que ni siquiera sirvió para que el guardameta se manchara el uniforme, algo que sí hizo su homólogo en el área contraria al rechazar un centro de Bukayo Saka desde la derecha.
Poco antes del paso por vestuarios, Mendes inquietó mediante una buena internada por el costado izquierdo, aunque los londinenses se mantuvieron sólidos una vez más. Y ya en el añadido, Havertz se quedó con las ganas de buscar el segundo cuando ya pensaba en dónde colocar el esférico, pero la aparición estelar de Marquinhos frustró toda posibilidad. Todo por decidir en el segundo acto, con ventaja mínima a favor de los Gunners.
Mosquera, sólido hasta el penalti
Tras la reanudación, Cristhian Mosquera recibió una tarjeta amarilla por tardar demasiado en ejecutar un saque de banda. Declaración de intenciones del alemán Daniel Siebert. El equipo que aún mandaba en el electrónico, consciente de que ya se había hundido mucho anteriormente, dio un paso adelante en lo que a la presión se refiere. Achraf Hakimi, entretanto, se animaba en una falta directa que no causó más problemas de la cuenta al exportero del Brentford.
Una jugada puntual cambió la final: pared rápida y patada de Mosquera a Kvaratskhelia dentro del área. No había duda: pena máxima. Dembélé, bastante desaparecido durante el envite, asumió la responsabilidad y engañó a Raya para poner el 1-1. El ex del Valencia, que estaba ofreciendo un gran nivel en el costado derecho, dejó su sitio a un Timber que hubiera sido de la partida con mayor rodaje. Arteta no se la quería jugar con el amonestado.

A pesar del marcador equilibrado, algo que siempre invita a ser prudente cuando hay tantísimo en juego, el encuentro se rompió: más fatiga, más espacios y menos certezas. En una de esas transiciones, el intrépido Kvaratskhelia se estrelló con la madera para lamento de medio Puskás Aréna, en especial de esos que encendieron las bengalas con el empate y provocaron la intervención de las autoridades. El recién ingresado Barcola lo intentó en dos ocasiones de forma similar.
Gloria para el PSG, lágrimas en Londres
Incapaces de volver a anotar en el tiempo reglamentario, hubo que añadir unas páginas más en forma de prórroga al libro de la Champions 2025/26 antes de dar con el prólogo. La incorporación de Viktor Gyökeres, que incomodó a la zaga francesa en lo que fue un interesante retoque táctico por parte de Mikel Arteta, tampoco fue suficiente para romper las tablas de nuevo. Después de haber dado entrada a Mikel Merino antes, el técnico dio galones a Martín Zubimendi para la media hora decisiva.
Se notaba quién llevaba en el verde desde el inicio y quién no, y eso lo evidenció Madueke con una gran carrera para provocar un córner que, con razón, la afición del Arsenal celebró casi como un gol. Un autopase del propio extremo, que puso a prueba la velocidad de Nuno, generó las protestas airadas de Arteta y Rice, que fueron castigados con sendas amarillas. No interpretó pena máxima el colegiado alemán y el VAR no le llevó la contraria.
D. Raya se mostró atento al reaccionar con rapidez para evitar el posible remate de un G. Ramos que ya se relamía. Después, Doué, el único del tridente que no salió, hizo un escorzo que le permitió culminar una jugada prometedora que quedó en nada. Antes, Timber mandó el balón al lateral de la red y Gyokeres protagonizó la última de un duelo cuyo destino estaba ya escrito: todo o nada desde los 11 metros. Y ahí fueron los galos quienes triunfaron porque Eze y Gabriel no tuvieron puntería (4-3).
Jugador Flashscore del partido: Doué.
