El trofeo Yashin con el que fue galardonado este lunes en Londres premia una trayectoria exitosa en la selección española, con la que Simón conquistó Liga de Naciones 2023, Eurocopa 2024 y Mundial 2026, del que fue el arquero menos goleado, pero también una forma de ser y de estar bajo palos en la que pone por bandera la sobriedad, la discreción y la fidelidad a unos colores, el rojo y el blanco del Athletic Club, el único equipo en el que ha jugado a sus 29 años.
"Yo siempre que el Athletic quiera que esté aquí, me voy a quedar. Le debo la vida que tengo y se lo quiero agradecer de la mejor manera posible, que es defendiendo la portería de San Mamés todos los partidos", decía hace unos años. Dicho y hecho.
"Manos de oro"
Pero su historia hubiera podido ser muy diferente de no haber coincidido un cúmulo de circunstancias en 2018.
Cedido al Elche, con el que no llegó a disputar ningún partido oficial, tuvo que regresar a Bilbao apenas tres semanas después para asumir la portería del conjunto vasco después del traspaso de Kepa Arrizabalaga al Chelsea y la lesión de Iago Herrerín.
Debutó en primera en "La Catedral" a las órdenes del argentino "Toto" Berizzo en el primer partido de liga ante el Leganés. Desde entonces ha sido un fijo para todos los entrenadores que ha tenido ("Cuco" Ziganda, Gaizka Garitano, Marcelino, Ernesto Valverde, y Edin Terzic).
"No necesita un trofeo para mostrar el aprecio que siento por él. Para mí lo más importante no es el trofeo, sino las manos de oro de Unai. (Ganar el Yashin) no cambia el aprecio que siento por él como portero y como persona", lo alabó hace unos días su actual técnico en el Athletic, el alemán Terzic.
Alejado de las redes sociales, sin un solo tatuaje en su cuerpo, Simón ha confesado más de una vez que conduce el mismo coche desde hace ocho años, un utilitario que desentona entre el lujoso parque móvil de Lezama, campo de entrenamiento del Athletic.
Tímido y humilde
Muy celoso de su privacidad, ha declarado que no está cómodo cuando las cámaras del club o de la selección entran en el vestuario para realizar videos para las redes. "Es que un día se van a meter en el baño a ver lo que hago. A mis amigos no les interesa, pero entiendo que haya gente que sí", afirma.
Quizá esa forma de ser, y jugar en equipo no puntero, le haya restado galardones y alabanzas.
"Hay algunos futbolistas que siempre han sido un poco mirados con lupa y es hora de que se les reconozca", reconocía sobre Simón el seleccionador español, Luis de la Fuente.
Pero esa timidez la deja de lado en cuanto se pone los guantes. Ágil bajo palos para su envergadura, es seguro por alto y ha mejorado mucho su juego con el pie.
A su palmarés con España, con la que también se convirtió en el portero con mejor racha sin encajar un gol en la historia de los Mundiales (649 minutos), suma una Supercopa de España y una Copa del Rey (2024) con el Athletic, si bien este título, el primero de prestigio que conquistaba su club en 40 años, lo disfrutó desde el banco, ya que el titular en Copa fue Julen Agirrezabala.
Ese mismo año en LaLiga se hizo con el trofeo Zamora al portero menos goleado, que no iba para un meta del Athletic desde 1970, cuando lo logró Iribar, coetáneo de Yashin, y quien al igual que el ruso vestía de negro sobre el césped, una costumbre que también practica Simón en homenaje a ambos.
Con su "Yashin", el círculo quedó cerrado.
