Centro de datos del Zverev-Davidovich
Quería seguir soñando el tenista andaluz, dispuesto a luchar hasta el final contra el tenista que terminará el año en lo más alto de la clasificación mundial. Si algo necesitaba para tener opciones de dar la sorpresa era solidez, reducir al mínimo los errores no forzados y mantener la concentración frente a un rival que no suele perdonar.
A excepción de una opción de quiebre a favor del germano en el juego inaugural, ninguno de los dos concedió oportunidades a su oponente. Sin embargo, cuando ya se veía mucho más cerca el tie-break, Zverev dio un paso adelante con una rotura que le hizo llevarse el primer punto con un parcial de 7-5.
La tendencia en la segunda manga fue parecida, ya que hubo muy pocas situaciones inesperadas. Pero en torno al ecuador, Davidovich se quedó a un paso, y en dos ocasiones, de lograr lo que muchas veces resulta casi imposible: que el alemán perdiera su servicio, una situación que se concretó más adelante y que hizo posible el 4-6.

El malagueño, que venía algo descansado tras la retirada de Arthur Gea en cuartos, tenía el físico y el impulso anímico para dar un golpe de efecto ante un Sascha que pasó de estar no muy lejos del triunfo a verse 0-3 abajo en el set decisivo. A pesar de su talento y de sus recientes éxitos, ni incomodó desde el resto y acabó hincando la rodilla (3-6).
Máxima alegría para el tenis español porque cuela a al menos uno de sus representantes en la gran final de un Masters 1000. Y pueden ser dos si Rafa Jódar hace los deberes en otro duelo de alto voltaje ante Daniil Medvedev. El madrileño busca hacer historia en semis, mientras que su compatriota ya piensa en resarcirse de lo ocurrido en Montecarlo allá por 2022.
