El salto que ya no se detiene: Buse y la semana que confirmó su nuevo lugar en el tenis

Ignacio Buse golpea la bola
Ignacio Buse golpea la bolaBuda Mendes / AFP

El peruano Ignacio Buse (21) cerró en Río de Janeiro uno de los torneos más redondos de su temporada y este lunes apareció en su mejor ranking histórico. El 'top' 50 ya no es un espejismo.

Aunque no pudo instalarse en la final, lo vivido por Ignacio Buse en Río de Janeiro difícilmente se diluya con el paso del tiempo. El jugador peruano firmó una de las semanas más completas de su joven carrera y reforzó la idea de que su crecimiento ya no es un impulso aislado, sino una línea ascendente sostenida. Aun con la derrota en semifinales ante el chileno Alejandro Tabilo -hoy 42º del mundo-, los puntos obtenidos lo llevarán desde este lunes al puesto 66 del ranking ATP, su mejor ubicación desde que aparece en el circuito grande.

El salto no solo es deportivo, también estadístico. Buse fue el segundo jugador que más posiciones ganó en la última actualización: pasó del 91 al 66, un ascenso de 25 casillas que solo quedó por detrás del propio Tabilo, quien avanzó 26 tras disputar la final que perdió frente al argentino Tomás Etcheverry. Para un jugador que hace un año todavía buscaba estabilidad en Challengers, el impacto es evidente.

En Río, I. Buse dejó señales claras de madurez competitiva. Ganó peloteos largos, supo controlar los cambios de ritmo y transitó los momentos de presión con una naturalidad que antes aparecía a cuentagotas. Esa adaptación al desgaste -el rasgo que define a los tenistas que se mantienen arriba- parece haberse convertido en una herramienta cotidiana.

Lo que viene: más exigencia, menos margen

No hay pausas para él. En las próximas horas viajará a Santiago para disputar el ATP 250 local, donde ingresará directamente al cuadro principal y también jugará dobles junto al español Íñigo Cervantes, quien lo invitó a formar pareja. Es una escala necesaria antes de su siguiente objetivo: la qualy del Masters 1000 de Indian Wells, un territorio donde la exigencia técnica y mental no concede respiros.

La clasificación ATP
La clasificación ATPFlashscore

Con la entrada al top 50 como norte, Ignacio sabe que la curva se empina. Ahí se gana distinto: hay que sostener semanas largas, vencer con regularidad a jugadores con oficio y aprender a convivir con la presión mediática, los viajes perpetuos y un calendario que no perdona. Pero él parece entender el proceso. Ha repetido más de una vez que "esto recién empieza", y en su caso la frase no suena a recurso: describe exactamente la etapa en la que está.

Una proyección que trasciende la cancha

El impacto de su ascenso ya se siente más allá del juego. La atención en Perú crece, los patrocinadores lo miran con interés y su nombre comienza a aparecer en conversaciones que antes parecían ajenas. Buse, sin embargo, mantiene un tono prudente. Sabe que cada partido es apenas una pieza del rompecabezas de un tenista que quiere instalarse entre los mejores sin perder el horizonte de largo plazo.

A los 21 años, el desafío es sostener la regularidad. Convertir semanas como la de Río en costumbre. Y por qué no, abrirse un espacio entre los 50 mejores del planeta. Lo que dejó claro en Brasil es que ya no es una promesa: es un competidor legítimo, un proyecto maduro que invita a creer. Y si algo confirma su reciente ascenso, es que su techo aún no aparece a simple vista.