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La pareja que consiguió un meritorio bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024 tenía la responsabilidad de, ya sin margen de error, certificar el billete a las semifinales de la competición de selecciones. Aunque lo cierto es que partían como claras favoritas para el triunfo, un aspecto a tener en cuenta era el hecho de que la cántabra acababa de perder su encuentro de individuales frente a Yulia Putintseva en un duelo que rozó las dos horas.
Antes de que Bucsa cayera derrotada, su compatriota Bouzas había vencido sin contratiempos y había obligado a Kazajistán salir sin red para el segundo envite. Una vez se igualó la eliminatoria, era el turno de ampliar la pista y multiplicar el número de participantes con el fin de resolver este pulso sin Rybakina, flamante campeona del US Open y número uno del mundo, ni Badosa, que en su día llegó a ocupar el segundo puesto en la clasificación general.
En la manga inaugural, Cristina y Sara empezaron con muy buen pie y en solo unos minutos dominaban ya por un claro 0-3, aunque sus rivales amenazaron con devolver el golpe para equilibrar de nuevo el marcador, pero lo que ocurrió fue precisamente lo contrario, pues la brecha se hizo más grande (1-5). A pesar de que Danilina y Kulambayeva se rebelaron en el tramo final en busca de la épica, no pudieron evitar el 2-6.
El guion fue muy distinto en el segundo set, ya que las kazajas quebraron tras la reanudación y hasta amenazaron con volver a hacerlo y dar forma a un 3-0 que hubiera acercado de lo lindo el super tie-break. Por el contrario, las pupilas de Carla Suárez despertaron y neutralizaron el buen inicio de sus oponentes al colocar el 2-2 en el electrónico, que llegó antes de un eterno juego con hasta cinco intentos de rotura por parte de Anna y Zhibek, quienes desperdiciaron nueve más.
Señales de alarma, qué duda cabe, pero la dupla que hizo historia en la capital francesa dos años atrás estaba ya, con muchísimo sufrimiento, a un paso de la ansiada victoria. Y más que lo rozó cuando disfrutó de hasta tres bolas de partido que no se llegaron a concretar. Y al contrario que el dicho, a la cuarta fue la vencida gracias a un error no forzado desde el fondo en el resto, lo que selló el 5-7 después de más de dos horas de batalla.
