Las motos regresan este fin de semana a Brasil tras 22 años de ausencia y la climatología se ha empeñado en dificultar la preparación del Gran Premio con inundaciones en el trazado que tienen muy preocupados a aficionados y organizadores.
Y es que se ha trabajado mucho para que el circuito Ayrton Senna de Goiania cumpla los requisitos exigidos por la Federación Internacional de Motociclismo (FMI) para albergar una prueba del Campeonato del Mundo.
Por ello sería muy triste que el tiempo obligara a suspender el evento, aunque la situación es límite, con fuertes tormentas azotando la zona, por las que las autoridades locales llegaron a lanzar una alerta solicitando precaución y permanecer en sus hogares a los ciudadanos.
Todos esos factores han hecho pensar en la posibilidad de que las motos no pisaran Goiania, dado que se inundaron los accesos al 'paddock' y la recta principal, entre otros tramos. Sin embargo, el trabajo de los operarios con camiones cisterna, y la capacidad de drenaje del asfalto, arrojaron un rayo de esperanza.
Con todos los pilotos ya en Brasil, se espera que las altas temperaturas y la previsión meteorológica, bastante esperanzadora, permitan llevar a cabo el Gran Premio.
