México vence a Corea del Sur con una dosis de sufrimiento

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Mexico coreaULISES RUIZ / AFP

En una pletórico Estadio Guadalajara, la Selección Mexicana de Fútbol logró una importante victoria por 1-0 ante Corea del Sur. El cuadro de Aguirre basó su planteamiento en la lucha por el medio campo y supo sufrir en momentos clave de un partido intenso. El Tri es primer lugar del Grupo A y aspira a seguir jugando en el Estadio Azteca.

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El primer rival de la Selección Mexicana de Fútbol durante esta Copa del Mundo será la fibra emocional a flor de piel que genera el apoyo de todo un país volcado a los suyos y que se manifiesta de lleno durante la ceremonia inicial previo al partido. Sacudirse esa sensación conlleva un inicio de nervio latente que, afortunadamente, cada vez dura menos.

Fueron cinco minutos en la cancha del Estadio Guadalajara en los que México se vio de pronto superado por el ímpetu de una Corea del Sur liberada de obligaciones y jugando con la presión de más de 40,000 personas apoyando al ‘Tri’. Un periodo de presión alta y enjundia que, afortunadamente para la causa mexicana, no tuvo consecuencias que lamentar.

Dominio alterno

Consciente de las exigencias tan distintas y superiores que implicaba enfrentar a Corea del Sur respecto a Sudáfrica, Javier Aguirre metió tres cambios: Edson Álvarez como central por la expulsión de César Montes, Jorge Sánchez en lugar de Israel Reyes por la lateral derecha y la sorpresiva presencia de Luis Romo por Álvaro Fidalgo en la media cancha. 

El doble pivote compuesto por Lira y Romo terminó difuminando cualquier nervio inicial y ayudó a plantar el 4-2-3-1 dinámico por encima del 5-2-3 surcoreano que fue más reactivo durante la primera parte, gracias a la fiereza medular mexicana que se propuso interrumpir el buen flujo asiático y sus líneas de pase largas y cortas con Heun-Min Son y Kang-In Lee como principales conexión de ataque.

Tras media hora de intensidad, con dos acercamientos y un remate de cabeza muy claro de Julián Quiñones al minuto 19 que atajó de buena manera Seung-Gyu Kim, México comenzó a regenerar energías y le cedió la pelota a Corea del Sur, siempre con una presión expectante empujada por Lira y Romo. Los pases largos a Son, movedizo como siempre en su carrera, terminaron siendo largos o bien controlados por el recorrido mexicano, con excepción de un pase filtrado al minuto 40 que remató mal el pro dúo volante por izquierda Young-Woo Seol, en una de las pocas veces que superó la cobertura de Roberto Alvarado.

La última parte del primer tiempo fue el mejor momento de Corea del Sur. Un periodo más de movimiento medular de la pelota que de asedio constante, aunque un buen centro por derecha al área chica puso de nervio a una grada inquieta que veía cómo eran superados los suyos, tras una buena primera hora de intensidad y de aproximaciones. El silbatazo que indicó el descanso fue una buena noticia para el cuadro de Aguirre. 

Un grosero error

El inicio de la segunda parte tuvo el mismo nivel de disputa y respeto entre dos equipos bien estudiados entre sí. Una narrativa que no iba a durar mucho tiempo gracias a las peculiaridades difíciles de explicar que el fútbol —dinámica de lo impensado— ha tenido prácticamente desde sus inicios. Un error grosero del arquero Kim, que chocó de frente con Kim Jae al salir a cortar un centro a Raúl Jiménez, provocó que la pelota quedara muerta al borde del área chica donde estuvo atento Romo. El futbolista anotó el gol más fácil e importante de su vida al minuto 50, haciendo explotar a un país entero.

Con la anotación a favor y el contexto emocional de su lado, México replanteó su estrategia al recular un poco para invitar a Corea del Sur a salir de su mitad de cancha y generar espacios. Sacudidos por el impacto y por el apoyo al seleccionado mexicano que bajaba de la grada, el cuadro surcoreano pudo tener por un periodo corto la pelota pero sin generar peligro. Un negocio redondo para los de Aguirre, quien hizo ingresar a Obed Vargas y a Orbelín Pineda para refrescar la lucha por la media cancha. 

Saber sufrir

Tras un esfuerzo descomunal, sobre todo físico ante un equipo velocista, México se entregó a la capacidad táctica de lo pragmático ‘Vasco’. El entrenador nacional vio llegar el minuto 80 y plantó a su equipo dispuesto a la contra con una línea de cinco atrás, luego del ingreso de Israel Reyes, acomodado como central por derecha y de César Huerta para volar por la banda. Una postura lógica que puso de nervios al país entero.

Un nerviosismo que se expuso de sobre manera al minuto 86, instantes después de una gran atajada del arquero surcoreano Kim ante un poderoso tiro de Obed Vargas. Un buen centro por la izquierda encontró en el área chica al fuerte delantero Gue-Sung Cho que remató picado y se encontró con una reacción memorable de Raúl 'Tala' Rangel, quien se quedó con la pelota en dos tiempos y justo a la línea de gol. 

El empuje surcoreano fue un bombardeo de pelotas al área mexicana en los últimos minutos de un partido que tuvo tintes vibrantes típicos de una Copa del Mundo. Con pundonor, orden y la siempre necesaria dosis de suerte, el equipo mexicano pudo aguantar el marcador, ya con toda la grada de pie y varios pre infartos acechando. México consiguió su victoria 20 en un Mundial y dio un pase firme para obtener el primer lugar del grupo A y seguir jugando en la cancha del Estadio Azteca. 

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