La investigación ha sido encomendada a la brigada de investigaciones de Saint-Germain-en-Laye, añade el ministerio público.
En un comunicado a la AFP, el campeón del mundo francés en 2018 y su esposa, Victoria Triay, afirman por su parte que han sido "manipulados" y que "nunca han actuado con mala intención ni despreciando la ley".
"Estas personas han compartido nuestra vida con respeto y dignidad", añaden Lucas Hernández y Victoria Triay en el texto.
El internacional y su esposa, que hablan de una "confianza traicionada", aseguran sobre los miembros de esta familia que los han "ayudado, apoyado y creído" cuando "nos aseguraron que estaban regularizando su situación".
Este padre, esta madre y sus tres hijos "acabaron trabajando durante un año para esta familia, sin derechos", ha detallado a la AFP la abogada Lola Dubois, que los representa.
Trabajaban "entre 70 y 80 horas semanales, sin vacaciones pagadas, sin descanso, sin documentos que acreditaran sus derechos laborales", por un salario de unos 2.000 euros netos, añade la letrada.
Estas condiciones laborales, a pesar de algunos "beneficios en especie" ligados a la vida del jugador, sumadas a la "vulnerabilidad económica" de la familia, hacen que su situación "se asemeje a una forma de esclavitud moderna", ha considerado la abogada.
Se firmaron contratos de trabajo "un año después de haber empezado a trabajar", añade, pero considera que se hicieron "para dar la impresión de una situación regularizada".
"Este asunto ahora se está tratando por las vías legales adecuadas, donde los hechos (...) deben ser esclarecidos", concluyen por su parte el jugador y su esposa, pidiendo "decencia, prudencia y respeto".
