También es verdad que en el fútbol nunca se puede decir nunca, porque pueden ocurrir cosas extrañas, y de hecho suelen pasar.
Pongamos como ejemplo la situación del internacional inglés Marcus Rashford.
Rashford, sin futuro en el United con Amorim
En diciembre de 2024, estaba tan fuera de los planes del United de Ruben Amorim que la única opción sensata era marcharse, y para el atacante, volver a la selección de Inglaterra parecía un sueño lejano.
Después de una cesión bastante positiva en el Aston Villa, llegó un préstamo al Barcelona, después de que su petición pública de fichaje fuera escuchada con claridad por el club catalán.
Para mérito del jugador, ha firmado una campaña espectacular, que terminó con un título de LaLiga y, como era de esperar, parecía que su cesión se convertiría en un traspaso definitivo.
Sin embargo, a pesar de sus 14 goles y 11 asistencias en 49 partidos en todas las competiciones, y de haber demostrado de sobra que su actitud y entrega eran intachables, Deco y Hansi Flick decidieron que el Barça no ejercería la opción de compra por Rashford.
Carrick está dispuesto a darle borrón y cuenta nueva
Aunque eso debió de ser un golpe para el jugador de 28 años, la resurrección de su carrera en el Camp Nou le ha abierto más puertas que hace unos 18 meses, entre ellas la posibilidad de volver a la plantilla del United.
Ahora, con Michael Carrick como entrenador —quien fue capitán de los Red Devils cuando Rashford debutó siendo un chaval—, hay quien piensa que el técnico inglés podría estar dispuesto a darle una nueva oportunidad a su excompañero y permitirle volver a ganarse un sitio en el Teatro de los Sueños.
Sería, sin duda, un giro radical para Rashford, que parece estar más que dispuesto a intentar ser de nuevo un jugador decisivo para el club de su infancia, algo impensable bajo el mando de Amorim.
Números fabulosos en el Barcelona
Durante su etapa en España, y más allá de sus goles y asistencias, sus 10 contraataques igualaron la cifra de Lamine Yamal, mucho más mediático, y solo fueron superados por Raphinha y Fermin Lopez.
Su precisión de tiro, del 56,79%, fue bastante buena y solo la superó el 62,82% de Ferran Torres. Algo similar ocurrió con la conversión de disparos: el 21,43% de Rashford se quedó muy cerca del 21,65% de The Shark.
Hay que tener en cuenta, por supuesto, que Torres fue el delantero centro principal cuando Robert Lewandowski no jugaba, mientras que Rashford siempre actuó en banda, lo que hace aún más meritorio el aporte del inglés.
Con 117 disparos totales a portería, Rashford volvió a quedar en "posición de plata", ya que los 168 de Lamine fueron, con diferencia, la mejor marca. Fermin (112) fue el único otro jugador que superó la centena de tiros, y si Carrick solo analizara estos datos, vería una tendencia muy positiva.
A eso hay que sumar las 67 ocasiones creadas por Rashford y un excelente porcentaje de acierto en el pase del 83,74%, mejor que el de varios jugadores del United la temporada pasada.
También hay que destacar los 132 saques de esquina lanzados, con un 23,7% de éxito, aunque ahí todavía hay margen de mejora.
Rashford lo dio todo para ganarse el contrato en el Barcelona
Incluso haber ganado 104 duelos individuales en el suelo demuestra hasta qué punto Rashford quería dejar huella.
Desde luego, nadie puede reprocharle que no hiciera todo lo posible para lograr un contrato definitivo con el conjunto catalán. Aunque le haya molestado que finalmente no llegara esa oportunidad, puede sentirse muy orgulloso tanto de su rendimiento individual como del éxito colectivo.
La cuestión ahora es si Carrick y la directiva del United lo ven como una opción válida, ya sea como titular o en otro rol.
¿Mantendrá el United a Rashford o lo dejará salir?
Desde el cambio de entrenador a mitad de la temporada pasada, el ambiente sombrío que rodeaba al club ha desaparecido, con Matheus Cunha, Bryan Mbeumo, Benjamin Sesko y otros disfrutando de una sociedad emergente.
Esa delantera será difícil de desbancar para Rashford; sin embargo, tiene capacidad de sobra para lograrlo, y eso le plantearía a Carrick el dilema que todos los entrenadores desean: competencia real por cada puesto.
Empiece o no la temporada en el United o en otro destino, ha dado un giro a su carrera cuando parecía estancada, y eso merece ser celebrado.
