Güler aportó la claridad y precisión que le habían faltado al conjunto blanco durante buena parte del encuentro. El turco fue determinante a balón parado: de sus botas nacieron los tres goles que permitieron remontar el marcador. Sus saques de esquina encontraron primero a Endrick, en la jugada que culminó Carlos Espí, después al propio brasileño y finalmente a Rüdiger, autor del 3-4 definitivo.
Endrick, por su parte, revolucionó el ataque madridista con su energía, movilidad y capacidad para imponerse en el área. El brasileño participó en el 3-2 con un cabezazo cuyo rechace aprovechó Espí y firmó el empate con otro testarazo tras un centro de Güler. Su entrada aportó una agresividad ofensiva que la Roma no consiguió contener.
La actuación de ambos deja una lectura importante para José Mourinho. Más allá de los tres puntos y de una nueva remontada europea, Güler y Endrick demostraron que pueden ofrecer soluciones inmediatas cuando el equipo más las necesita. Su impacto en Roma no solo rescató una victoria que parecía perdida, sino que también reforzó sus argumentos para reclamar mayor protagonismo en los próximos compromisos.
