España sale viva del infierno alemán y se jugará el título en el Metropolitano (0-0)

Mariona, haciendo un desplazamiento de balón
Mariona, haciendo un desplazamiento de balónSeFútbol

Cata Coll mantuvo viva a las suyas en una primera parte más que espesa de la selección española. La permisividad de Alemania y una segunda mitad seria dejaron la eliminatoria totalmente abierta de cara a la vuelta.

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Sonia Bermúdez no se dejó nada en la recámara para afrontar en Kaiserlautern la que sería su primera gran final al mando del combinado español. El escenario, imponente; el reto de vencer a Alemania en dos partidos, mayúsculo. Y enfrente, una selección que históricamente ha sido una piedra en el zapato para La Roja. Es cierto que en el último precedente fueron las vigentes campeonas del mundo quienes salieron sonrientes, pero aquel triunfo era apenas un oasis: solo una victoria en los cinco duelos más recientes entre ambos combinados.

Cata le pone 'Paredes' a la meta española

Desde el pitido inicial, los nervios se adueñaron del cuadro español. Alemania salió con más intensidad en las piernas e instaló al conjunto de Bermúdez en un auténtico infierno a base de presión alta, conducciones verticales y una agresividad que ahogaba cada intento de progresión visitante.

Las germanas habían diseñado su plan con bisturí: una trampa constante en la zona ancha que España pisó una y otra vez, incapaz de encontrar líneas de pase limpias. Por banda, Ona Batlle vivió una primera mitad de supervivencia ante una inspiradísima Bühl, que convirtió cada duelo en una pesadilla.

El primer gran aviso llegó con Anyomi, que se quedó a medio camino entre el centro y el disparo pero obligó a contener la respiración a medio banquillo español. El balón salió rozando el poste, pero la jugada sirvió como mensaje.

Ese aviso abrió la veda. Cata Coll tuvo que multiplicarse para mantener el marcador intacto, firmando dos intervenciones decisivas que sostuvieron a España en los peores minutos. En una de ellas, incluso la propia guardameta quedó superada por Brand… hasta que apareció Irene Paredes para emerger providencial desde la nada y evitar el gol sobre la línea. Una acción de las que mantienen viva a una selección.

Poco a poco, y casi por inercia, España consiguió bajar algunas revoluciones del huracán alemán, aunque no lo suficiente como para amenazar la portería de Berger. Ni rastro de Mariona, ni de Alexia Putellas, ni de Aitana Bonmatí: tres genias sin espacio, sin tiempo y sin balón.

Por eso, llegar al descanso con 0-0 era un pequeño triunfo. La Roja había sobrevivido a 45 minutos en los que se había visto ampliamente superada, aferrándose al orden, al sacrificio y a una defensa heroica para mantenerse con vida en la final.

Estadísticas del partido
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España mejora y saca un resultado positivo

La vuelta al verde llegó envuelta de misterio. Algo había cambiado. Alemania, que en el primer acto había pisado el acelerador hasta el fondo, regresó con todas las marchas rebajadas, mientras que La Roja parecía haber encontrado, por fin, su propio ritmo. El balón dejó de olerse en botas locales y España cercó a las germanas en su propio campo. Los papeles, de pronto, se habían invertido.

Y con ese giro de guion empezaron a asomar las "cracks". La primera en levantar la mano fue Alexia Putellas. Apareció en ese perfil zurdo del área que parece diseñado a su medida, recibió con sutileza y buscó sorprender a Berger. Le faltó apenas un toque de efecto, ya que el disparo se le escapó por la línea de fondo, pero el aviso ya estaba lanzado.

Acto seguido fue Mariona quien entró en escena. Inteligente para caer a banda, encaró a una Kett fría tras la cómoda primera mitad. La jugadora del Arsenal levantó la cabeza y dibujó un centro medido al corazón del área. Allí irrumpió Esther, con la voracidad de una '9' hambrienta que por fin encontraba su primera ocasión clara. Su remate se estrelló en el poste.

España había hecho sonar la alarma. El medio del campo se mostró incisivo, agresivo, siempre con un punto más de intensidad que su rival. Las recuperaciones se sucedieron una tras otra, mientras Alemania, completamente desorientada, empezaba a mirar el reloj como quien busca aire en mitad del temporal.

Sin embargo, las de Wück, empujadas por el aliento de su gente, se atrevieron a salir de la cueva y lanzarse a la aventura en busca de una nueva visita a las inmediaciones de la meta española. Y ahí emergió Bühl, descomunal, con una acción espectacular por la derecha. Aceleró, dejó rivales atrás y comandó un contragolpe marca de la casa que terminó con un derechazo seco. El balón se estrelló contra el palo.

Brand, por su parte, rozó la fortuna en una jugada que empezó como un centro inocente y acabó convertida en amenaza real. Su envío, que poco a poco fue alejándose de sus compañeras, trazó una parábola peligrosa que sorprendió a todos y se encaminó directo hacia la portería de La Roja. Esta vez fue el larguero quien actuó como aliado , escupiendo el balón y evitando un tanto que habría cambiado el signo del partido.

Alemania terminó volcada sobre el área de una España que acabó sufriendo, pero salió con vida del infierno alemán y con todo en su mano para alzarse con el trofeo.

Notas del partido
Notas del partidoFlashscore

Jugadora Flashscore del partido: Cata Coll (España).