Alianza Lima y la receta del campeón: las cinco claves que lo dejaron a un paso del Apertura

Alianza Lima y la receta del campeón
Alianza Lima y la receta del campeónErnesto Benavides / AFP

El equipo de Pablo Guede convirtió Matute en una fortaleza, conquistó la altura y encontró en Esteban Pavez y Eryc Castillo dos piezas decisivas para quedar a un triunfo de consagrarse en el Torneo Apertura.

El triunfo por 1-0 ante Cienciano en el Cusco no fue una casualidad ni una hazaña aislada. Fue, más bien, la ratificación de una campaña construida con paciencia, convicción y una notable capacidad de adaptación. Alianza Lima, que comenzó el año con la presión de recuperar protagonismo local e internacional, hoy mira a todos desde arriba en el Torneo Apertura con 36 puntos y la posibilidad concreta de coronarse campeón el próximo sábado en Matute ante Los Chankas, su único escolta.

Hace apenas algunas semanas, el panorama parecía más incierto. La eliminación en la Copa Libertadores y los actos de indisciplina de tres futbolistas de experiencia amenazaron con alterar el rumbo del equipo. Sin embargo, Pablo Guede convirtió la crisis en una oportunidad para fortalecer la identidad del grupo. El técnico argentino sostuvo su idea, reforzó la competencia interna y encontró respuestas en cada uno de sus jugadores.

El liderazgo de Matute

La primera gran explicación de este liderazgo está en Matute. Alianza volvió a hacer de su estadio un territorio prácticamente inexpugnable. En siete partidos como local registró seis victorias y un empate, precisamente ante Sporting Cristal. Más allá del resonante 8-0 sobre Cusco FC, el dato que mejor retrata su consistencia es que apenas recibió cuatro goles en casa. No siempre arrasó, pero casi siempre controló los partidos y supo administrar sus ventajas.

La segunda clave está en la altura. Si había un factor que podía comprometer sus aspiraciones, era el calendario. El Apertura obligaba a visitar repetidamente ciudades de geografía exigente. Lejos de sufrir, Alianza convirtió esa dificultad en una de sus mayores fortalezas. Ganó en Huancayo, Cajamarca, Tarma y Cusco, además de rescatar un empate en otra visita a la sierra. Trece puntos de quince posibles explican por qué es también el mejor visitante del campeonato.

La victoria ante Cienciano resumió muchas de sus virtudes. Guede apostó por una línea de cinco defensores, el equipo soportó largos tramos de presión e incluso debió sufrir pese a jugar con superioridad numérica. No fue una actuación brillante, pero sí madura. Y los campeonatos, muchas veces, se definen precisamente en esos partidos en los que el juego no fluye, pero el carácter sostiene la estructura.

En ese andamiaje, Carlos Zambrano no estuvo siempre disponible, Paolo Guerrero alternó descansos y la defensa debió rotar. Sin embargo, apareció un líder silencioso: Renzo Garcés. Convertido en capitán circunstancial y patrón del fondo, el zaguero ha sido la referencia de una línea que solo recibió siete goles en quince jornadas. A su lado, Luis Advíncula, Marco Huamán y Mateo Antoni consolidaron un bloque confiable, mientras Gianfranco Chávez y Cristian Carbajal respondieron cuando fueron requeridos.

Si Garcés es el jefe de la defensa, Esteban Pavez representa el equilibrio emocional y táctico del mediocampo. Fue el único refuerzo solicitado expresamente por Guede, quien ya lo conocía de sus etapas en Colo Colo y Tijuana. El entrenador necesitaba un futbolista capaz de ordenar al equipo y transmitir sus ideas dentro del campo. El chileno cumplió con creces. Su gol agónico ante Cristal valió un empate que hoy puede ser decisivo, pero su aporte más importante está en el trabajo silencioso: recuperar, distribuir y mantener la calma.

En ataque, la gran revelación ha sido la reinvención de Eryc Castillo. Durante mucho tiempo fue un extremo explosivo, aunque irregular en la definición. Guede detectó que podía ofrecer más cerca del área y lo transformó en un segundo delantero, aprovechando los espacios que genera Paolo Guerrero. El resultado es contundente: ocho goles y cuatro asistencias para un jugador que atraviesa el mejor momento desde su llegada a Matute.

Ese es, quizá, el mayor mérito de este Alianza Lima: la capacidad de potenciar individualidades dentro de una estructura colectiva sólida. No depende de un solo nombre, sino de una idea clara que se adapta a distintos contextos. Puede dominar con la pelota o resistir en campo ajeno. Puede golear o ganar por la mínima. Y, sobre todo, transmite la sensación de un equipo convencido de su destino.

El sábado, Matute volverá a vestirse de gala. Con el estadio lleno y frente a Los Chankas, Alianza tendrá la oportunidad de coronar un Apertura casi impecable. Si lo consigue, no será fruto de una racha ni de una inspiración pasajera, sino la consecuencia lógica de un equipo que entendió antes que nadie cómo se ganan los campeonatos.

________

Patrocinado:

Disfruta Disney+ con planes desde $17,45 por mes. Oferta por tiempo limitado.

Regístrate aquí en Disney+

___