El Inter apunta al título cuando la Serie A está inmersa en un escándalo arbitral

Lautaro Martínez
Lautaro MartínezReuters

El Inter puede por fin coronarse campeón de Italia este fin de semana, pero la Serie A está estos días más pendiente de un nuevo escándalo arbitral que puede volver a manchar al fútbol italiano.

El destino del Scudetto está completamente en manos del Inter, ya que, con cuatro partidos por disputar, aventaja en 10 puntos al Nápoles, que visita al Como el sábado por la tarde.

Independientemente de lo que haga el Nápoles, el Inter sabe que una victoria sobre el Parma el domingo le garantizará su 21º título liguero y el tercero en seis temporadas.

Pero los hinchas del Inter podrían sentarse en sus butacas de San Siro habiendo celebrado ya la consagración de su equipo la noche anterior si el Nápoles pierde contra el sorprendente Como, que pelea por meterse en la Liga de Campeones y el Milan (3º a 12 puntos) no suma los tres puntos frente al Sassuolo.

El Parma no se juega nada y debería ser presa fácil para el Inter, pero lo mismo se podía pensar el fin de semana pasado y el Inter dejó escapar una ventaja de dos goles para acabar empatando ante el Torino.

El objetivo realista que le queda al Nápoles es asegurar la clasificación para la Liga de Campeones, y una victoria sobre el Como bastaría para lograrlo si la Roma no consigue ganar a la Fiorentina el lunes por la noche.

El Nápoles aventaja en ocho puntos tanto al Como, quinto clasificado, como a la Roma, sexta, con ambos equipos intentando colarse entre los cuatro primeros en las jornadas finales del campeonato.

Como y Roma están a tres puntos de la Juventus, que ocupa la cuarta y última plaza de Liga de Campeones y puede enviar al Hellas Verona a la Serie B el domingo por la noche.

El Calcio en crisis 

Pero de lo que está realmente pendiente el Calcio es de un escándalo que puede volver a manchar el fútbol italiano, en plena crisis también por la ausencia de Italia en el Mundial por tercera ocasión consecutiva.

El responsable de los árbitros de la Serie A y la Serie B está siendo investigado por la fiscalía de Milán por el delito de "fraude deportivo".

Gianluca Rocchi dimitió el domingo, después de que se conociera la noticia de que él, el jefe del VAR Andrea Gervasoni y otras dos personas estaban siendo investigados por el mismo delito, que conlleva una pena máxima de seis años de prisión.

Rocchi, de 52 años, no tiene previsto hablar con los fiscales en la audiencia del jueves, pero Gervasoni será interrogado por las acusaciones de que la designación de árbitros ha sido, en algunos casos, dirigida, y de que los árbitros del VAR han recibido comunicaciones externas tanto de él como de Rocchi sobre qué decisiones tomar.

Otro colegiado, Daniele Paterna, está acusado de dar falso testimonio sobre un incidente en el que Rocchi habría golpeado la puerta de la sala del VAR para que cambiara su decisión sobre una mano durante la victoria por 1-0 de Udinese ante el Parma en marzo del año pasado.

También se sospecha que Rocchi decidió la designación de Andrea Colombo como árbitro en la derrota por 1-0 del Inter en Bolonia en abril del año pasado, pese a ser supuestamente más favorable a los Nerazzurri.

Gervasoni, según un informe del diario La Repubblica, es sospechoso de haber dado instrucciones a un árbitro de VAR para asegurarse de que no se concediera un penal al Inter por una falta sobre Yann Bisseck durante su derrota en casa por 1-0 ante la Roma, partido que también se disputó en abril.

El Nápoles terminó ganando el título de liga por un solo punto de ventaja sobre el Inter.

Cinco partidos están bajo sospecha, ninguno de la temporada actual, y las cinco personas investigadas oficialmente son árbitros, sin que por el momento ningún miembro de ningún club de fútbol esté en el punto de mira de los fiscales.

Pero un escándalo prolongado es lo último que necesita el fútbol italiano, con una federación sin cabeza hasta finales de junio luego de la dimisión de su presidente tras el fracaso mundialista.