El programa incluye la prohibición de rematar de cabeza en entrenamientos y partidos, con saques de esquina rasos, para los menores de 10 años. Las mismas restricciones se aplican a los menores de 11 años, que podrán iniciarse en el juego de cabeza al final de temporada con un balón de caucho.
Las categorías de edad superior irán familiarizándose progresivamente con el juego aéreo, con un número de remates limitado por sesión y evitando el uso de balones excesivamente hinchados.
Frente a la creciente preocupación vinculada a las consecuencias del juego aéreo repetido y las conmociones, varios países y deportes como el rugby, fútbol o balonmano han tomado medidas.
En Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda se eliminó el juego de cabeza en entrenamientos para equipos de menores de 12 años.
Estos últimos años, exjugadores profesionales y las familias de otros siete ya fallecidos han iniciado acciones judiciales contra varias instituciones dirigentes del fútbol británico, a las que acusan de haber "sido siempre perfectamente conscientes" de los riesgos de conmociones y lesiones cerebrales a las que se exponen los jugadores, sin que ello implicase adaptar las medidas de seguridad necesarias.
