En esa ocasión, Marcelo iba a entrar al campo en lugar de Lima en el minuto 45 de la segunda parte. Tras recibir las indicaciones, se produjo un roce entre el jugador y el entonces entrenador del Fluminense.
Mano entonces ordenó que Marcelo regresara al banquillo. Días después, el histórico lateral izquierdo rescindió su contrato con el club y decidió poner fin a su carrera.
"No fue entrar en el minuto 45 lo que me molestó. Fue algo que ya venía ocurriendo desde la llegada de ese entrenador. Y la situación no era buena. Lo que pasa ahí es sencillo. Él no hablaba conmigo durante los entrenamientos. No tenía diálogo conmigo, no me decía nada para mejorar, no me hablaba en absoluto", contó Marcelo en una entrevista a Romário TV.
"En ese momento me abrazó y me habló. Y yo le dije: 'No hace falta que hagas esto porque normalmente no hablas conmigo'. Me empujó y me dijo que no iba a entrar", continuó.
"Me quedé callado, porque siempre respeto a los mayores. Podría haber hecho algo más grave, pero por el respeto que tengo al Fluminense, a los aficionados que están ahí, muchos niños, preferí quedarme tranquilo, en silencio. Me llevé un empujón a casa, pero para mí no pasa nada", concluyó el ex lateral.
A pesar de la salida conflictiva, Marcelo ha recalcado que el cariño por el Fluminense, el club que lo formó como futbolista, sigue intacto.
"Mi historia con el Fluminense es enorme. Mucho más grande que cualquier problema que haya tenido con un entrenador. Soy tricolor, amo al Fluminense con pasión. Todo lo que el club ha hecho por mí, no podría hacerle nada malo ni desagradable al Fluminense", declaró.
"Creo que la forma en la que me fui, o el momento, era el que tenía que ser. Tengo un estadio con mi nombre en Xerém. Eso para mí es algo muy grande. No hay manera de que mi historia se manche por un momento aislado", finalizó el ex del Real Madrid.
