El turco está obligado a dar un nuevo paso adelante esta temporada. Con la llegada de Mourinho, el notable Mundial de Bellingham y el fichaje de Bernardo Silva, petición expresa del técnico, los minutos en la mediapunta estarán más caros que nunca. Incluso sin haber llegado Rodri, la competencia es grande en el doble pivote, donde podría tener encaje.
Pero con exhibiciones como la protagonizada ante el Ferencvaros, Arda Güler tiene más cerca poder asentarse en la titularidad. Al menos, al principio de la competición oficial, cuando estará mucho más rodado que los citados compañeros.
Las sensaciones y los números lo apoyan en su determinación de ser titular. A pesar de partir por detrás del delantero centro, fueron muchas las ocasiones en la primera mitad en las que Güler bajó a la defensa para ayudar a los centrales a sacar el balón con limpieza ante la presión húngara. Con Camavinga vigilado de cerca, Arda no dudó en ofrecerse para generar superioridad y dar orden y criterio en la salida desde atrás.
Después, ya metros arriba, más cerca del área, era al que buscaban los compañeros para apoyarse e intentar encontrar espacios en la nutrida defensa rival. Con Endrick encontró un buen socio para generar peligro. Al brasileño le brindó un pase que le dejó solo ante Dibusz, que sacó una mano prodigiosa para evitar el gol. Luego, se cambiarían los roles para que el turco recibiera dentro del área y rematase a la media vuelta. Acabó en córner la acción. El mismo que sacó el propio Güler para encontrar a Ciria y que éste centrase para el gol de Mario Rivas.

Cambiando de posición
Necesita Mourinho de jugadores polivalentes, capaces de actuar en diferentes posiciones sin que merme su rendimiento. En Güler también lo tiene. El turco pasó a jugar de extremo derecho cuando puso a Cestero por Endrick y subió a Bernardo Silva a la mediapunta. Por ahí también tocó balones y se asoció de maravilla, ya fuera para mantener el control o para crear espacios y ventajas a otros compañeros.
Como lo que hizo con Valverde en lo que terminó siendo el gol de Espí. En la frontal, pero escorado hacia la derecha, Arda recibió de Fede y con un toque sutil le dejó el balón de cara al uruguayo, que luego regaló el pase de la muerte al nuevo goleador blanco.

No marcó ni asistió directamente, pero la influencia ofensiva de Güler fue total. Más números: fue quien más remató en el Madrid, con cuatro, si bien no pilló portería en ninguno; generó cuatro ocasiones de gol, dio 91 toques y 67 pases con un 89,6 % de acierto, recibió cuatro faltas y realizó tres entradas, todas ellas ganadas a rivales.
Esfuerzo defensivo
Además de la clarividencia en ataque, otro de los puntos fuertes del 15 del Real Madrid fue su colaboración defensiva. Eso es innegociable para Mourinho, especialmente en la parcela ancha para que el equipo no se rompa en dos. Güler perdió pocos balones, pero el ejemplo llegó ya en la recta final. Dio un mal pase cerca del área rival y no dudó en correr hacia atrás para terminar recuperando la bola en la suya propia tras recorrer unos 80 metros.

