La carta, impulsada por la representante Sydney Kamlager-Dove y firmada por otros 68 miembros del Congreso, fue dirigida al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. En ella se señala que tanto los aficionados estadounidenses como los visitantes internacionales para el Mundial del 11 de junio al 19 de julio deberían poder acceder a entradas asequibles.
"La enorme demanda de entradas para el Mundial no debe ser una excusa para inflar los precios en perjuicio de quienes hacen del Mundial el evento deportivo más visto del planeta", señala el grupo en la carta compartida el miércoles 11 de marzo.
La FIFA no ha respondido de inmediato cuando se le pidió comentar sobre la carta, fechada el10 de marzo y dirigida a Infantino.
El precio de las entradas para el Mundial que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México se ha convertido en noticia tanto como los propios partidos, especialmente al comparar el valor nominal con el resumen de precios que figuraba originalmente en el dossier de candidatura de las tres naciones anfitrionas.
La FIFA está utilizando precios dinámicos por primera vez en este Mundial, un sistema que permite que el coste de las entradas varíe según diversos factores, como la demanda en tiempo real, el inventario y la popularidad del evento. Las entradas en la plataforma oficial de reventa de la FIFA se han disparado.
"Esta decisión, ampliamente criticada, de abandonar el modelo tradicional de precios fijos prioriza la maximización de ingresos por encima de la accesibilidad para los aficionados y los residentes de las ciudades anfitrionas", señala la carta.
"A pesar de la colaboración de las ciudades anfitrionas para hacer realidad la visión del Mundial más grande y global de la historia, las consecuencias de los precios dinámicos harán que el Mundial 2026 sea el más excluyente y menos accesible hasta la fecha en términos económicos".
Los legisladores quieren que la FIFA "revise y reconsidere" las políticas del torneo, que según ellos han generado obstáculos insuperables para los aficionados y las ciudades anfitrionas. Algunos argumentan que se han visto obligadas a reducir o privatizar los festivales de aficionados.
Ante las críticas por los precios desorbitados, la FIFA ha introducido un número limitado de entradas de 60 dólares (50 euros), ubicadas en las esquinas superiores de los estadios y muy escasas en comparación con otras categorías.
En su carta, los legisladores preguntan si la FIFA redistribuirá las franjas de entradas no asignadas a precios más asequibles, evitando la inflación de precios a medida que avanzan los equipos, reconsiderando el sistema de precios dinámicos en favor de un modelo fijo para futuros torneos y dando a las ciudades anfitrionas más flexibilidad para financiar y organizar festivales de aficionados para quienes no puedan asistir a los partidos.
"Instamos a la FIFA a tomar medidas correctivas inmediatas para solucionar los perjuicios causados por el uso de precios dinámicos, que ha transformado el mayor evento deportivo del mundo en una experiencia excluyente y orientada al beneficio, en detrimento directo de los aficionados, las comunidades anfitrionas y los contribuyentes públicos", concluye la carta.
