Para la mayoría de los aficionados al fútbol, los balones del partido son mucho más que un simple elemento práctico. Despiertan recuerdos de goles decisivos en partidos clave, marcan épocas concretas de la historia futbolística e incluso nos permiten revivir con nostalgia nuestros primeros días en la escuela. Por eso el aspecto, el tacto y la trayectoria de un balón pueden dejar una huella imborrable tanto en fanáticos como en jugadores.
Por supuesto, algunos balones están fuertemente ligados a contextos y situaciones específicas, permitiéndonos identificar rápidamente el entorno en el que nos encontramos. Ya sea por las estrellas brillantes de la final de la Champions League o los clásicos diseños de Mitre que suelen verse en campos de fútbol base, la apariencia de un balón nos transmite familiaridad, propósito y la importancia del momento.
Además, suelen convertirse en sinónimo de competiciones, futbolistas o momentos clave, ya que sus llamativos diseños siempre parecen cobrar protagonismo cuando recordamos acontecimientos pasados. Una generación de aficionados de Inglaterra recordará para siempre el brillante ‘Challenge 4-Star’ naranja que Geoff Hurst estrelló en el larguero de Wembley en 1966, mientras que muchos porteros internacionales han tenido pesadillas recurrentes con el tan criticado Jabulani (hablaremos de ambos balones más adelante).
Para cada Mundial se ha fabricado un balón exclusivo, cada uno con características únicas. Ya sea por su diseño, estética o materiales, los 22 balones anteriores del Mundial –más el recién llamado TRIONDA– se distinguen fácilmente entre sí. A continuación repasamos cada uno de ellos, analizando cómo los avances tecnológicos, los cambios en el diseño y la evolución táctica y técnica del fútbol han influido en la apariencia y funcionalidad del balón oficial del Mundial.
Balones oficiales del Mundial
1930 (Uruguay): T-model
Tras haberse utilizado en los dos Juegos Olímpicos anteriores, el T-Model fue elegido como el primer balón oficial de lo que acabaría siendo el mayor evento deportivo del planeta. Sin embargo, tuvo que compartir protagonismo en Uruguay con su “primo”, el Tiento.
La primera final de la historia del Mundial dejó uno de los episodios más curiosos del torneo, ya que se jugaron las dos partes con balones distintos. Como los capitanes no lograron ponerse de acuerdo tras la propuesta del árbitro belga John Langenus, se llegó a un pacto: el Tiento se usaría en la primera parte, como prefería Argentina, y el T-model, favorito de Uruguay, en la segunda mitad.
Ambos equipos demostraron preferencia por su balón, ya que Argentina se fue al descanso por delante, pero Uruguay remontó tras la reanudación. Los anfitriones acabaron levantando el trofeo con un 4-2 gracias a una gran segunda parte.

El T-Model debe su nombre a las once tiras de cuero en forma de T que cubrían su superficie. Era un balón pesado, incómodo y de trayectoria impredecible por su falta de esfericidad.
1934 (Italia): Federale 102
Aunque el Federale 102 fue el balón más utilizado en la edición de 1934, durante el torneo aparecieron varios modelos diferentes.
El Zig-Zag, fabricado en Reino Unido, fue el protagonista de la final, ya que el capitán italiano Gianpiero Combi y el checoslovaco František Plánička –única vez que dos porteros han sido capitanes en una final del Mundial– eligieron este modelo en vez del balón oficial.
El Federale 102 era similar al T-model, pero estaba cosido con hilo de algodón en vez de cuero para que los remates de cabeza fueran menos dolorosos.
1938 (Francia): Allen
Muy parecido a sus predecesores, el Allen estaba recubierto de un material marrón oscuro y formado por paneles alargados.
A partir de este momento y hasta 1966, los balones del Mundial serían fabricados por empresas del país anfitrión.
1950 (Brasil): Superball Duplo T
El primer balón del Mundial sin cordones, el Superball Duplo T, se inflaba mediante una válvula situada en uno de los 12 paneles de cuero cosidos a mano. Esto permitía que el balón fuera más esférico y tuviera una superficie más uniforme.

Aunque en el balón se leía ‘Industria Brasileira’, en realidad fue diseñado por una empresa argentina que abrió una fábrica en Brasil tras la Segunda Guerra Mundial.
1954 (Suiza): Swiss World Champion
Revestido de cuero engrasado y de color amarillo mostaza, el Swiss World Champion tenía un aspecto muy característico. Aunque era más visible en condiciones adversas que los cuatro modelos anteriores, seguía absorbiendo mucha agua.
Este defecto se notó especialmente en la final, jugada bajo una lluvia persistente en el estadio Wankdorf de Berna. Quizá los jugadores sabían que el balón se volvería más pesado con el paso de los minutos, ya que Alemania Federal y la Hungría de Ferenc Puskás marcaron cuatro goles en los primeros 18 minutos.
1958 (Suecia): Top Star
El primer balón del Mundial que golpeó un joven Pelé fue el discreto Top Star, fabricado en amarillo, marrón y blanco, con un diseño muy sencillo.
El balón estaba recubierto de cera para evitar que la humedad penetrara en el cuero.
1962 (Chile): Mr. Crack
El peculiar Mr. Crack mantenía mejor la forma que los balones anteriores, gracias a sus paneles más redondeados y refinados. La válvula, hecha de látex en vez de metal, también ayudaba a conservar la esfericidad al limitar la velocidad de salida del aire.
1966 (Inglaterra): Challenge 4-Star
Aunque el Challenge 4-Star se fabricó en tres colores, la mayoría recuerda la versión naranja por la hazaña de Geoff Hurst, que firmó un hat-trick ante el portero alemán Hans Tilkowski en la final del Mundial 1966.
Slazenger, conocida por su material de tenis y golf, ganó prestigio entre los futboleros tras diseñar el ahora mítico Challenge 4-Star.
1970 (México): Telstar
El Mundial de 1970 supuso un cambio radical en la provisión de balones oficiales para la máxima competición de la FIFA, ya que Adidas firmó un acuerdo exclusivo con el organismo. Desde entonces, la empresa alemana es la única proveedora de balones del Mundial, dejando atrás las antiguas disputas entre fabricantes.
Adidas revolucionó el diseño creando un balón que se convertiría en el modelo clásico por excelencia. Desde ese momento, la imagen del balón ‘clásico’ se asoció al aspecto sobrio del Telstar: 12 pentágonos negros sobre 20 hexágonos blancos, un diseño elegante y atemporal.
1974 (Alemania Federal): Telstar Durlast
Aunque el Telstar original ya tenía un recubrimiento de plástico Durlast, no fue hasta 1974 cuando el balón adoptó ese nombre. Salvo por algunos detalles de marca, el Telstar Durlast era prácticamente idéntico a su predecesor.

1978 (Argentina): Tango Durlast
Adidas abandonó la combinación de hexágonos y pentágonos del Telstar y apostó por triadas curvas en el Tango Durlast de 1978. Estas formas llamativas se mantendrían en los cinco siguientes balones oficiales del Mundial, adaptándose en cada edición para reflejar la cultura, tradiciones y colores del país anfitrión.
1982 (España): Tango España
Antes del Mundial de 1982 se dejó de usar el recubrimiento Durlast y se optó por el poliuretano, un polímero más resistente al desgaste.
En el 30º aniversario del Tango España, el balón oficial de la Eurocopa 2012 se llamó ‘Tango 12’ en su honor. Curiosamente, España conquistó el título en Europa del Este (el torneo fue organizado por Polonia y Ucrania), y el equipo de Vicente del Bosque sumó su tercer gran trofeo en solo cuatro años.
1986 (México): Azteca
El Azteca fue el primer balón del Mundial fabricado íntegramente con materiales sintéticos, lo que hacía que absorbiera menos agua y resultara más ligero.
Sus triadas se modificaron para reflejar la arquitectura de los edificios aztecas, civilización que habitó el actual México entre los años 1300 y 1521.
1990 (Italia): Etrusco Unico
Los creativos de Adidas volvieron a rediseñar las triadas en 1990, esta vez inspirándose en la cultura de los antiguos etruscos.
Este pueblo, que vivió en el norte y centro de Italia antes del primer milenio, solía representar en su arte cabezas de león rugiendo. Por eso, el ‘Etrusco Unico’ incorporó esta imagen.
1994 (EE.UU.): Questra
El Questra, muy similar al Tango original, solo recibió pequeños cambios para homenajear a los anfitriones del Mundial 1994.
En referencia al éxito del programa espacial estadounidense, el balón incluía imágenes de planetas, estrellas y cohetes.
1998 (Francia): Tricolore
El Tricolore, con varios elementos innovadores, conectó especialmente con la afición francesa. Con tonos azul, rojo y blanco, fue el primer balón multicolor en la historia del Mundial y probablemente el único que ha despertado un sentimiento de patriotismo tan fuerte entre los locales.
El Tricolore también incorporó los últimos avances en materiales, con una capa exterior de espuma sintáctica con microesferas de gas, lo que permitía que el balón se desplazara con mayor eficiencia por el aire.
2002 (Corea del Sur): Fevernova
En 2002 desaparecieron las icónicas triadas, ya que Adidas apostó por un diseño y una arquitectura diferentes para el nuevo milenio.
El Fevernova presentaba cuatro trigones que imitaban la forma de turbinas eólicas, en un guiño a las energías renovables. Una capa mejorada de espuma sintáctica hacía que el balón fuera más suave al tacto y, según se decía, ayudaba a mejorar la precisión de pases, disparos y centros.
2006 (Alemania): Teamgeist
Los avances científicos permitieron a Adidas ir más allá en 2006 con el Teamgeist –que significa ‘espíritu de equipo’–.
Con menos del uno por ciento de desviación respecto a la esfericidad perfecta y paneles unidos térmicamente, el Teamgeist fue un ejemplo de excelencia en ingeniería.
2010 (Sudáfrica): Jabulani
Quizá el balón más polémico de la historia del Mundial, el Jabulani se movía de forma impredecible, con trayectorias erráticas que favorecían a los delanteros y desesperaban a los porteros, incapaces de anticipar la dirección final de los disparos lejanos.
Sin embargo, el Jabulani tenía un trasfondo interesante: sus 11 colores representaban los idiomas oficiales de Sudáfrica, el número de jugadores de un equipo y la cantidad de ciudades sede en el Mundial 2010.
Por mucho, puede decirse que fue el balón favorito del uruguayo Diego Forlán, considerado el único delantero que dominó a placer los movimientos imprevisibles del Jabulani. Forlán fue el Balón de oro de dicho certamen.
2014 (Brasil): Brazuca
El Brazuca fue sometido a pruebas de resistencia por 30 grupos de científicos y más de 600 futbolistas profesionales. Quizá la FIFA aún tenía muy presentes los problemas del Jabulani…
El exhaustivo proceso de pruebas dio resultado, ya que la aerodinámica, el agarre y la simetría del Brazuca supusieron una gran mejora respecto a su predecesor.
2018 (Rusia): Telstar 18
El Telstar 18 se diseñó para rendir homenaje al primer balón Adidas del Mundial, lanzado casi cincuenta años antes, pero también representó un salto hacia el futuro. Equipado con un chip NFC, los aficionados que compraron réplicas podían escanear el balón con su móvil y acceder a información adicional y contenido relacionado con el Mundial.
A diferencia de los tres torneos anteriores (y el siguiente en Catar), la final del Mundial 2018 no tuvo un balón ‘edición oro’. En su lugar, el Telstar ‘Mechta’ de color rojo –palabra rusa que significa sueño o ambición– se utilizó a partir de octavos de final.
2022 (Catar): Al Rihla
Basándose en el éxito tecnológico del Telstar 18, el Al Rihla incorporó varios elementos de diseño innovadores.
Además de contar con un núcleo CRT que mejoraba la precisión, velocidad y estabilidad en el vuelo, el modelo de Catar 2022 incluyó tecnología de ‘balón conectado’. Esto permitió a los árbitros tomar decisiones más rápidas y precisas gracias a la información detallada que ofrecía, ya fuera para jugadas ajustadas de fuera de juego, reducir los tiempos de revisión del VAR o identificar el punto de contacto en una entrada.
Con un diseño vibrante y un patrón triangular llamativo, el Al Rihla quedará para siempre ligado al histórico triunfo de Messi en el Mundial.
La historia de los balones oficiales del Mundial: preguntas frecuentes
1. ¿Cuándo empezó Adidas a fabricar balones del Mundial?
Adidas suministró el balón oficial del Mundial por primera vez en 1970, cuando México fue sede del torneo.
2. ¿Cuántos balones del Mundial ha habido hasta ahora?
Hasta la fecha se han disputado 22 ediciones del Mundial, y cada una ha tenido su propio balón exclusivo.
3. ¿Cuál fue el primer balón sintético del Mundial?
El primer balón del Mundial fabricado completamente con materiales sintéticos fue el Azteca, utilizado en México en 1986.
4. ¿Qué balón del Mundial ha sido el más polémico?
Por su textura ‘grip n’ groove’ y su trayectoria impredecible, el Jabulani ha generado más polémica que cualquier otro balón del Mundial.
5. ¿Cómo se llama el balón del Mundial 2026?
El balón que se usará este verano en Norteamérica se llama TRIONDA.
