Visto con perspectiva, se podría decir que el internacional inglés simplemente se cansó de ser el chivo expiatorio de Rúben Amorim, y que la falta de profesionalidad fue su única vía para forzar una salida de una situación que ya era insostenible.
Rashford vuelve a sonreír
Ocho meses después, el jugador de 28 años parece estar disfrutando de su revancha.
En el momento de escribir estas líneas, el Barcelona está en disposición de pelear por LaLiga, si no de ganarla, y con un sorteo favorable en la Champions League, podría volver a alcanzar al menos las semifinales.
Aunque necesitaría una remontada histórica ante el Atleti para seguir en la Copa del Rey, no es algo imposible. Seguro que Flick animará a Rashford y compañía a ser valientes y a ir a por los rojiblancos, igual que hicieron en el último duelo.
En lo personal, el extremo no ha podido hacer mucho más para impresionar durante su cesión.
Un rendimiento realmente destacado
Hasta la fecha, suma cuatro goles y seis asistencias en 21 partidos de LaLiga, un tanto y una asistencia en tres encuentros de Copa del Rey y cinco dianas y tres pases decisivos en ocho partidos de Champions League.
Teniendo en cuenta que ha tenido que adaptarse a una forma de trabajar completamente distinta, en una liga nueva, mientras se enfrenta a un idioma y una cultura diferentes, su rendimiento es realmente sobresaliente.

Además, ha estrellado el balón en la madera en cuatro ocasiones más y ha estado a punto de aumentar su cuenta goleadora en varias oportunidades.
Por todo ello, el precio de traspaso previsto para el verano, de 30 millones de euros, parece una auténtica ganga.
Debe mejorar en LaLiga
Su velocidad es otro de sus grandes recursos y sus siete contragolpes han dejado claro hasta dónde puede llegar. De hecho, pocos defensas han sido capaces de frenarle cuando ha arrancado en carrera.
Su porcentaje de acierto a portería, incluyendo disparos bloqueados, es del 22,7% en la UCL, una cifra aceptable, aunque el 6,3% en la máxima categoría española deja claro que ahí tiene margen de mejora.
Quizá por eso Marcus suele salir como revulsivo en liga cuando tanto Yamal como Raphinha están disponibles.
La falta de titularidades podría ser también el principal obstáculo para un acuerdo definitivo.
Rashford quiere un papel más protagonista
Aunque las informaciones apuntan a que ambas partes tienen la intención de cerrar el contrato en el momento oportuno -siempre que posibles cambios en la presidencia a mediados de marzo no alteren el rumbo-, parece que M. Rashford busca un papel más relevante en el equipo.
En LaLiga ha sido titular en 13 de sus 21 partidos, en los tres de Copa del Rey y en cuatro de sus ocho encuentros de UCL.
A pesar de su gran rendimiento sobre el césped, con un porcentaje de pases superior al 80% en todas las competiciones salvo la UCL (79,8%), y un 100% de éxito en entradas en LaLiga y la Copa, cuesta argumentar que su entrenador le haya dado realmente una oportunidad justa.
Ahora que se acerca la fase decisiva de la temporada, cuando los partidos se acumulan, el internacional con los Three Lions seguramente sumará más titularidades. Por eso, que sus representantes estén poniendo condiciones a un nuevo acuerdo ahora mismo parece, como mínimo, precipitado.
Aún más si se tiene en cuenta que, a día de hoy, no parece tener muchas otras opciones sobre la mesa.
¿Un juego peligroso por ambas partes?
También circulan rumores de que, a pesar del gran precio que los catalanes han negociado por un jugador que, según estimaciones conservadoras, ya vale cerca de unos 57 millones de euros, el Barcelona podría intentar aprovechar el deseo de Marcus Rashford de quedarse para rebajar aún más el coste.
Eso también es un juego arriesgado para el club, y casi contradice su discurso público de querer retener al jugador de forma definitiva.

En definitiva, el acuerdo está ahí, esperando a cerrarse. Si Rashford logra terminar la temporada 2025/26 tan bien como la ha empezado, no hay motivos para pensar que no seguirá en el Camp Nou a medio plazo.
Si además firma un gran Mundial con Inglaterra, su venta será otra decisión que dejará en evidencia a la directiva del Man. Utd. Pero si las exigencias hacia el club catalán continúan, el propio jugador podría ver cómo la mejor oportunidad que ha tenido en mucho tiempo se esfuma en un instante.

