El italiano y el francés hicieron malo aquello de 'segundas partes nunca fueron buenas'. Porque consiguieron más éxitos aún para un Real Madrid que ahora aspira a que Mourinho sea capaz de emularlos y mejorar lo conseguido en su primera y convulsa época en el banquillo del Bernabéu.
Pero la pregunta, después de unos años en los que el luso no ha ganado ningún título, es si habrá aprendido de sus errores y, sobre todo, si será capaz de reinstaurar la monarquía madridista en LaLiga y en la Champions.

Cómo será el Real Madrid de Mourinho
El pasado 17 de mayo ya hablábamos en esta web de las condiciones que había pedido Mou a Florentino Pérez para regresar. La primera era una exigencia vital para él: poder en el vestuario sin intromisiones presidenciales. Es decir, que pudiera tomar cualquier decisión deportiva sin que la estrella de turno fuera a hablar por detrás para quejarse.
La segunda, tener voz y voto en los refuerzos. Más que estrellas, que siempre vienen bien, quiere futbolistas capaces de jugar bien con y sin balón, de sacrificarse en defensa cuando sea necesario. Que si hay que bajar al barro, bajen y se 'ensucien'.
Dicho de otro modo, que prefiere un futbolista de nivel notable técnicamente pero que da un sobresaliente en esfuerzo que no uno de matrícula de honor con la pelota en los pies y de suspenso en trabajo colectivo.
Posiciones a reforzar
Durante la campaña electoral, Florentino anunció que tenía fichados a Konaté, que ha acabado contrato con el Liverpool, y a Dumfries, potente lateral derecho que comprará al Inter de Milán por unos 20 millones de euros. Con Rüdiger renovado, sólo hace falta saber si Mourinho da confianza a la cantera o hay que fichar un central más –en ese caso Asencio podría salir– o un lateral izquierdo –donde tienen contrato Fran García, Carreras y Mendy–.
Está claro que Mourinho también necesita refrescar el centro del campo. El galáctico de los 150 millones de euros prometido por el presidente podría ser Vitinha o Joao Neves. Pero hay versiones menos caras, como Matheus Fernandes. Ahí quiere un box to box, estilo Valverde o Bellingham, pero con la capacidad de organizar el juego que no tienen ni el uruguayo ni el inglés.
Eso para empezar. Porque tampoco le haría ascos a contar con otro compatriota como Bernardo Silva, que además está libre de contrato tras finalizar su brillante etapa en el Manchester City. Con Güler indisctubile, su llegada significaría poner la continuidad de Brahim en un aprieto.
Y arriba, quiere desborde, claro. El gol lo asume con Mbappé, pero quiere más. Tendrá a Endrick a sus órdenes, pero la grave lesión de Rodrygo y el bajo nivel de Mastantuono exigen un esfuerzo para dinamizar ese ataque. Olise, si no son Vitinha o Neves, podría también encajar como el crack de los 150 millones, si bien el Bayern ya ha dicho que se vayan olvidando.
En definitiva, un nuevo Real Madrid más al estilo Mourinho, con menos trajes de gala y más monos de trabajo.
