Jurgen Klopp es uno de los mejores entrenadores del mundo. Desde que dejó el Liverpool, hace poco más de un año para tomarse un año sabático, el teutón observa el fútbol con un punto de vista diferente, con menos estrés y con la oportunidad de descansar más y viajar menos.
El fútbol a máximo nivel desgasta. Klopp lo sabe. Ese fue uno de los motivos que lo impulsó a dejar el Liverpool y abrirle paso a Arne Slot, quien entre otras cosas se encuentra en la línea floja en medio de rumores que hablan sobre un posible cambio de mando en el banquillo de Anfield.
Klopp, mientras tanto, volvió a sonar para asomarse al banquillo del Real Madrid. No es novedad. El entrenador es un nombre top. En varias ocasiones, como por ejemplo cuando salió José Mourinho, antes del fichaje de Carlo Ancelotti o cuando finalizó el ciclo de Zinedine Zidane, el germano se posicionó como un candidato para llegar a Chamartín.
Su fichaje, por X o Y razón, nunca ocurrió. El teutón se ha quedado de rumor en rumor y ahora Álvaro Arbeloa, un hombre de la casa que empezó su carrera como entrenador en las divisiones inferioes del Real Madrid, le ha ganado la partida, al menos por ahora.
