La temporada del Real Madrid es un dolor de cabeza para la afición merengue. El viernes, los blancos recibieron al Girona en el Bernabéu con la intención de sumar de a tres. Después de su pinchazo en Mallorca, el margen de error de los dirigidos por Álvaro Arbeloa era mínimo.
Tras la igualada, la situación puede ponerse todavía más dura: si el Barcelona vence al Espanyol en el derbi de este sábado, ampliará a nueve puntos su distancia, una cifra que, en la jornada 31 de LaLiga, ya parece inalcanzable.
Camavinga, Bellingham y Arbeloa, señalados
El Real Madrid se adelantó con un gol de Fede Valverde. Remate desde la frontal del uruguayo, que en parte aprovechó una mano tibia de Gazzaniga para poner el 1-0.
El partido parecía encaminado, pero el Girona, que había generado poco, aprovechó una contra para anotar el 1-1 definitivo.
Lemar marcó un golazo desde la frontal que dejó a Lunin sin opciones. Llegó prácticamente solo a una zona que se supone debería estar defendida por Camavinga, el pivote del Madrid, o por Jude Bellingham, el encargado de acompañar al francés en los retrocesos.

Ni a ni b. Ninguno de los dos cerró la jugada. Militao, desesperado, se vio recriminándole a Camavinga el no alcanzar a cerrar el espacio.
Después del gol, el Madrid fue en declive: nervios, tensión, el Girona mordiendo, esperando otro fallo. El nuevo reclamo de Arbeloa por un posible penalti a Mbappé, que entre otras cosas tampoco tuvo una noche positiva.
El viernes fue uno de esos días en los que no le salió nada al Madrid.
Camavinga, Bellingham y Arbeloa terminaron señalados por parte de la afición blanca, que espera, sin duda, una mejor versión en el Alianz Arena.
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