Gerard Martín y Thiago Almada disputaron un balón dividido en una acción en la que el futbolista del Barça llegó primero al esférico, pero acabó pisando el tobillo de su rival. En directo, el colegiado mostró la tarjeta roja, aunque tras la revisión recomendada por el VAR terminó rebajando la sanción a amarilla.
El CTA analizó la jugada y fue contundente en su valoración: "Se trata de juego brusco grave sin que tenga relevancia quien toca primero el balón. La sanción disciplinaria correcta debe ser roja".
Además, se comparó la acción con otra ocurrida en el Betis-Rayo, que ya había sido considerada merecedora de expulsión. En ese sentido, insistieron en que la intervención del videoarbitraje no fue adecuada: "El CTA considera que el VAR no debió intervenir al tratarse de una decisión acertada tomada por el árbitro en el campo. La recomendación de revisión por parte del VAR indujo a modificación incorrecta de una acción bien valorada en directo. El árbitro debió mantenerse en su decisión inicial".
