En ese contexto, Matías Almeyda habló con crudeza y trazó un paralelismo contundente con una de las experiencias más duras de su carrera: el descenso de River en 2011.
Un momento límite en el Sánchez-Pizjuán
Luego de la caída en el Ramón Sánchez-Pizjuán, el entrenador argentino reconoció que su equipo atraviesa un problema estructural que va más allá de lo futbolístico. Según explicó, la falta de unión interna es un factor determinante, tal como ocurrió en aquel River que perdió la categoría.
“Viví situaciones casi peores que esta y la falta de unión llevó a un club enorme como River Plate a la Segunda División”, recordó Almeyda, dejando en claro que nadie dentro del plantel puede sentirse conforme con el presente.
“No me voy a rendir”
Lejos de mostrarse derrotado, el técnico fue enfático respecto a su postura frente a la adversidad. Remarcó que no es momento de lamentos, sino de insistir y trabajar con los recursos disponibles.
Almeyda explicó que convive con la presión permanentemente y que dedica cada momento a pensar cómo revertir la situación: el equipo intenta, busca caminos, pero los resultados no llegan. Aun así, dejó claro que no piensa bajar los brazos mientras haya margen para pelear.
Jóvenes, errores y trabajo como única salida
Otro de los puntos centrales de su discurso fue el proceso que atraviesan los futbolistas más jóvenes del plantel. El DT asumió que los errores son parte del camino y subrayó que hablar no alcanza si no está acompañado de trabajo diario.
“Esto no se sale hablando, se sale trabajando”, sostuvo, convencido de que el compromiso y la insistencia pueden marcar la diferencia en un contexto adverso.
Un mercado condicionado por lo económico
Si bien el mercado de pases continúa abierto, todo indica que Sevilla no incorporará refuerzos. Almeyda fue claro al respecto y explicó que la situación económica del club limita cualquier posibilidad de sumar nombres.
En ese sentido, pidió tranquilidad y conciencia del momento que atraviesa la institución, remarcando que el dolor debe servir como motor de reacción y no como un ancla que hunda al equipo.
Números que preocupan, pero sin resignación
La racha es dura: solo siete puntos obtenidos de los últimos 33 en juego. Aun así, Almeyda intentó bajar la ansiedad y recordó que las cuentas se hacen al final del campeonato.
Reconoció que once derrotas son demasiadas para cualquier equipo, pero insistió en que la única vía posible es seguir luchando, partido a partido, para evitar caer en la zona roja.
