El choque depende directamente de las altas esferas del país, y estaba incluido en un paquete junto a otros cinco partidos (entre los que se incluye el amistoso España-Egipto), en el denominado Qatar Football Festival.
Lo cierto es que hay contratos firmados con el país y seguros en caso de contratiempos. Pero lo primero es la seguridad y el hecho de que el conflicto pueda extenderse, como mínimo, durante varias semanas hace que el cambio de sede sea una opción probable que está encima de la mesa.
Wembley y Miami, descartadas
Pero, ¿qué alternativas hay si el partido no se juega finalmente en Doha? De entrada, dos posibles candidatas están descartadas. Una es Londres, donde Argentina ganó la edición anterior de la Finalissima tras derrotar a Italia por 3-0, ya que Wembley acogerá en esas fechas dos amistosos.
Un Inglaterra-Uruguay el mismo día 27 y un Inglaterra- Japón el 31. Existe la opción de que se celebre en otros estadios de la ciudad, pero después de la catedral del fútbol mundial, los estadios con más capacidad son el London Stadium, con capacidad para 62.500 personas, similar a la del Tottenham Stadium y el Emirates, donde entran 60.704 espectadores, si bien ambos recintos están lejos de los 88.966 que caben en el Estadio Lusail.
En Miami, por su parte, el Hard Rock Stadium, sede del Inter Miami de Leo Messi, estará ocupado hasta el 29 de marzo por la disputa del Masters 1000 de tenis que se celebra en la ciudad de Florida.
Las grandes candidatas
De este modo, tres ciudades cobran fuerza en las últimas horas. Una de ellas es Madrid. La capital de España ya acogió en 2018 a última hora la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors. El Santiago Bernabéu sería la sede de una Finalissima, en la que España actuaría como local, por lo que habría que ver cómo encaja esa propuesta en la AFA. No obstante, si finalmente se celebrara en Madrid, la nutrida comunidad argentina presente en todo el territorio nacional podría tener una oportunidad única de acercarse al coliseo blanco para presenciar un partido de su selección.
Otro inconveniente es el hecho de que el mismo 27 de marzo se celebra en el Metropolitano un amistoso entre Ecuador y Marruecos, por lo que habría que ver cómo se desarrolla la organización en materia de seguridad. Curiosamente, el estadio del Atlético de Madrid acogió el último partido entre España y Argentina, precisamente un 27 de marzo de 2018, en el que la selección, por entonces dirigida por Lopetegui, se impuso en aquel amistoso por 6-1.
Nueva York también podría postularse como sede. El MetLife acogerá ocho partidos del próximo Mundial y puede albergar a 80.000 personas, cifra parecida a la del Bernabéu.
Otra opción a tener en cuenta es Rabat. La capital marroquí celebró la final de la pasada Copa de África, en la que Senegal se impuso a la anfitriona y será sede del Mundial 2030. El estadio Príncipe Moulay Abdellah fue inaugurado en 2025 y tiene capacidad para 70.000 espectadores.
La vía italiana
No obstante, no se descarta que entre alguna otra ciudad en liza. Europa, por el hecho de que la gran mayoría de los jugadores viven en el Viejo Continente, gana enteros. Se puede explorar también la vía italiana, con el Olímpico de Roma y San Siro como candidatos. Italia juega la repesca en esas fechas. Pero la semifinal ante Irlanda del Norte se disputa en Bérgamo el 28 de marzo y una hipotética final tendría lugar en Gales o en Bosnia. La solución debería tomarse en los próximos días. Un duelo entre la campeona de Europa y la de América cuya celebración se ha complicado más de lo esperado.
