El Arsenal, líder de la Premier League, llega a Wembley con el viento a favor y un estatus de favorito ante un City herido, que necesita a toda costa sobreponerse de su eliminación el martes en octavos de Liga de Campeones.
Pero Guardiola, arquitecto de todos los éxitos de los Citizens desde 2016, sabe mejor que nadie hasta qué punto una final puede escapar de la racionalidad. El técnico catalán disputó -y ganó- cuatro finales de la competición entre 2018 y 2021.
En la primera de ellas, ganada 3-0 al Arsenal de Arsene Wenger, tenía a su lado a un joven adjunto que respondía al nombre de Mikel Arteta, recién retirado de los terrenos de juego precisamente con la camiseta de los Gunners.
Después, el alumno se alejó del maestro, abandonando el club del norte de Inglaterra para convertirse en entrenador principal... en el Arsenal en diciembre de 2019.

"Inspiración", no imitación
Aunque ahora se ven muy poco, y siempre como rivales. "Pero mis sentimientos no han cambiado ni un ápice", aseguró Arteta. "Lo que ha hecho por mí y la inspiración que ha sido desde que soy pequeño, eso nunca cambiará".
Sin embargo, inspiración no significa imitación. El entrenador vasco del Arsenal ha confeccionado un equipo en base a sus ideas, fichando jugadores con un perfil concreto, y tomando distancia con la filosofía "guardiolesca" de la que bebió como tantos otros jóvenes entrenadores.
El club cañonero apuesta por su solidez defensiva, su eficacia a pelota parada, y un contrastado dominio del llamado "otro fútbol" (pérdidas de tiempo por ejemplo), que no es del gusto de muchos aficionados en Inglaterra.
"Durante mucho tiempo se le reprochó al Arsenal ser un equipo de críos, incapaz de conservar un resultado", le defendió la leyenda del club Thierry Henry. "¿Pueden ganar de una forma más fea? Eso es exactamente lo que hace el equipo, y lo domina a la perfección".
Para el exdelantero francés de los Gunners, Arteta supo cambiar de rumbo al constatar que jugar bien no bastaba para ganar.
Mourinho y Simeone
Arteta sigue teniendo a Guardiola como referencia, pero también ha dotado a su equipo de pinceladas del estilo José Mourinho, sobre todo de su época en el Chelsea, y especialmente de Diego Simeone, actual entrenador del Atlético.
Porque como el Cholo ante los gigantes Real Madrid-Barça, Arteta se vio ante "dos equipos claramente superiores: el City, el mejor del mundo con el balón, y el Liverpool, el mejor del mundo para recuperarlo", apunta Jamie Carragher, exinternacional inglés del Liverpool.
"Arteta consideró que intentar derrotar al Manchester City limitándose a reproducir su magnífico juego de posesión estaba condenado al fracaso. Encontró una manera más oscura y más decidida de enfrentarse a su antiguo maestro", añade en una columna en The Telegraph. "Todavía no ha logrado conquistar los trofeos más importantes, pero cada vez está más cerca".
Sus Gunners están, en efecto, aún en liza por un póker de títulos histórico, junto a la FA Cup (cuartos de final ante Southampton) y la Champions (cuartos de final ante Sporting de Portugal).
Pero por ahora sólo figura un título de prestigio en su palmarés como técnico: la Copa de Inglaterra, ganada en 2020 siete meses después de su llegada, contra el vecino Chelsea en un Wembley sin aficionados por la pandemia. Un segundo, contra Guardiola, elevaría varios peldaños el estatus del Arteta entrenador.
