Su rostro desencajado, nada habitual en alguien tan risueño como él, era un poema. Haber lanzado la pena máxima a lo Panenka hizo más cruel aún la desdicha del malagueño. Tanto que al poco de iniciar la prórroga, Regragui, el seleccionador de los Leones del Atlas, lo quitó del campo. Ya no podía ayudar más porque anímicamente estaba destrozado.
Tras perder el título, la tristeza fue más en aumento. Pero entonces llegó la comprensión de casi todos y la crítica despiadada de otros. Por fortuna para Brahim Díaz, han sido más, infinitamente más, los mensajes de apoyo que ha recibido, tanto de compañeros de profesión como de gente anónima, cuando confesó lo mal que se sentía.
El último tiene que ver con el gobierno de Marruecos. "Tengo un mensaje especial para Brahim. Ha sido el descubrimiento de esta edición y el goleador. Él eligió por sí mismo entrar en la selección y vestir la camiseta de Marruecos. No entraste solo en el equipo nacional, entraste en el corazón de todos los marroquíes", ha declarado el presidente del país, Aziz Akhannouch, en la Cámara de Representantes.
