Al menos siete integrantes de la selección femenina iraní obtuvieron asilo en Australia después de haberse negado a principios de marzo a cantar el himno nacional durante un partido contra Corea del Sur en la Copa de Asia celebrado en Sídney, en el contexto de la guerra en Oriente Medio.
Por este gesto, las jugadoras, entre ellas la capitana Zahra Ghanbari, fueron calificadas de "traidoras" en su país.
El resto de la delegación, que contaba inicialmente con 26 miembros, abandonó Australia con destino a Malasia el martes por la noche.
Una de las solicitantes del asilo "cambió de opinión" después de "hablar con algunas de sus compañeras que se habían marchado", indicó el miércoles en el Parlamento australiano el ministro del Interior, Tony Burke.
Las compañeras "la animaron a ponerse en contacto con la embajada iraní", añadió.
Burke precisó que durante este contacto con la embajada, se reveló el lugar donde se encontraban las refugiadas, por lo que tuvieron que ser trasladadas a un lugar seguro.
"Una fuerte presión"
El resto del equipo llegó a primera hora del día a Malasia, constató la AFP en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur.
La delegación se encuentra ahora en un hotel de la capital malasia a la espera de poder volar de vuelta a su país, en un contexto de guerra que ha provocado la cancelación de numerosos vuelos en esa región.
Tony señaló que, en el aeropuerto de Sídney, cada jugadora tuvo la posibilidad de solicitar asilo en privado, sin la presencia de sus acompañantes.

Naghmeh Danai, agente de inmigración de nacionalidad australiana e iraní, explicó a la AFP que esta semana había hablado con cinco jugadoras para tratar una posible solicitud de asilo en Australia.
"Estaban sometidas a una fuerte presión aquí. No tenían permiso para hablar con nadie", relató.
Siempre estaban "bajo la supervisión de funcionarios del Gobierno iraní dentro del equipo, en calidad de jefes de equipo o agentes de seguridad internos", añadió.
