El Kaabi, a las órdenes en El Pireo del entrenador vasco José Luis Mendilibar, es todo un especialista de esta técnica acrobática.
En la presente edición de la Copa África de Naciones (CAN), en la que Marruecos ejerce de anfitrión, el jugador colidera la tabla de mejores goleadores con tres dianas.
Pero mientras que su compatriota Brahim Díaz y que el argelino Riyad Mahrez han transformado un penalti cada uno, los tres goles del delantero han llegado en juego abierto, y dos de ellos de chilena.
Su primera acrobacia del torneo fue su carta de presentación tras haber empezado desde el banquillo en la entrada en liza de Marruecos contra Comoras. Los Leones del Atlas, paralizados por la presión de abrir el torneo como anfitrión y favorito, no encontraban la manera de imponer su juego.
Pero el gol de Ayoub hizo saltar a todos los aficionados del país, que habían llegado incluso a silbar a sus propios jugadores durante el descanso, disgustados por el pobre rendimiento de su selección.
Poco después se viralizó en redes sociales un vídeo que recopilaba todos los goles acrobáticos anotados por A. El Kaabi a lo largo de su carrera.
En el segundo partido, el cuadro norteño sumó un pobre empate a uno contra Malí, y de nuevo la presión aumentó de cara al tercer encuentro en fase de grupos, contra Zambia.
El Kaabi abrió el marcador con un gol más cotidiano, antes de lograr su doblete con una tercera chilena, para anotar el tercer gol de la selección marroquí (3-0).
Unos golazos que han servido para calmar la rabia de ciertos aficionados que pedían el cese del seleccionador, Walid Regragui, en pleno torneo y para unir a todo un país detrás de la selección capitaneada por Achraf Hakimi.
Un cuento de hadas
Lejos de ser una excepción, los goles acrobáticos representan la regla para El Kaabi, todo un especialista de las chilenas.
Durante la temporada 2020/21, con el Wydad Casablanca, anotó cuatro goles así. Con Marruecos sumó otros dos: uno el pasado mes de junio durante un amistoso contra Benin (1-0) y cuatro años antes en un partido de clasificación al Mundial 2022 contra Guinea-Bisáu (5-0).
Más allá de la magia de sus goles, la historia de Ayoub El Kaabi tiene otros elementos de cuento de hadas.
Sus primeros golpes al esférico llegaron en la calle, donde aprendió a jugar en una juventud marcada por "trabajos en carpinterías, en limpieza de alfombras o venta ambulante de sal", como confesó a la página web de la UEFA.
El marroquí creció en un entorno desfavorecido en Casablanca, en Derb Milla. Vivió en un barrio de chabolas en los años 1990 y abandonó el colegio a los 15 años para ayudar a las necesidades de su familia.

Como jugador amateur fue detectado por los ojeadores del Racing Casablanca y abandonó la carpintería tras firmar su primer contrato profesional en 2014, a los 21 años.
Su recorrido tampoco ha sido sencillo: fichó por un club chino poco antes de que el país asiático recibiera el golpe de la pandemia de la COVID-19 y defendía los colores del Hatayspor turco, basado en la ciudad de Antakya, cuando la región sufrió los terribles terremotos de 2023.
Ese mismo año fichó por el Olympiacos, y en 2024 se proclamó campeón de la Conference League, anotando el único gol de la final ganada a la Fiorentina.
Aquella diana le hizo ser el primer marroquí en anotar un gol en una final europea. Un primer logro de todo un héroe nacional.
