Sergio Camello nació en Madrid en 2001, en el barrio obrero de San Blas, a pocos kilómetros del estadio de Vallecas. Su madre ha trabajado siempre en una tienda de ropa del centro comercial Plenilunio y su padre en el departamento de marketing de una empresa de etiquetas adhesivas. Creció junto a su hermano gemelo en una familia que, según él, no era pobre, pero sí muy humilde, donde se aprendía a contar cada euro.
Formado en el Atlético de Madrid, cedido al Mirandés y después al Rayo, antes de decidir quedarse definitivamente en 2023, rechazando incluso un acuerdo ya cerrado con Cádiz para seguir en Vallecas, Camello podría haber seguido el camino típico del futbolista que se esconde detrás de su agente y sus marcas. Pero eligió otro rumbo.
"En lo que se está convirtiendo el fútbol es una mierda"
En un mundo donde los jugadores aprenden a no decir nada para no molestar a nadie, Camello habla claro. Tras un partido ante la Real Sociedad con arbitraje polémico, frente a los micrófonos de DAZN, soltó sin filtros: "Qué bonito era el fútbol cuando era fútbol. Cuando era niño, era otra cosa. Lo que quieren hacer los de arriba es una mierda. Antes, los protagonistas éramos los jugadores. Ahora vamos al VAR por una jugada que no está clara. No era penalti. Es un castigo terrible. Presumimos de tener la mejor liga del mundo, pero nos equivocamos en lo que hacemos sufrir a la gente que paga."
Y luego está esa frase, que se hizo viral, dicha ante ABC, que resume mejor que cualquier discurso político quién es él. Preguntado por cómo gestiona el dinero, respondió: "No me vas a ver vestido de marca ni comprándome una camiseta de 600 euros, cuando mi madre gana 700 euros al mes. En ese caso, cojo los 600 euros y se los doy a mi madre." Añadió también, con sencillez: "No tengo reloj. No puedo tener un reloj muy caro y ver que mi hermano no tiene uno."
El Rayo, "el último vestigio del fútbol de antes"
En el Media Day de la UEFA, antes de la final contra Leipzig, Camello resumió en una frase lo que significa su club: "El Rayo, creo que es lo último que queda del fútbol de antes. Es lo que se respira. Cuando invito a alguien al estadio, siempre les digo que el fútbol es lo menos importante, lo que cuenta es todo lo que se siente, los momentos previos, la unión con la gente, lo que pasa dentro, cómo cantan las gradas y por qué luchan."
En una entrevista concedida a El Español en la víspera de la final, expresó lo que significa para él llevar la franja roja: "Cuando entras en el barrio, en su gente, es ahí cuando la flecha te atraviesa y te enamoras del Rayo Vallecano."
La colecta, o cuando el vestuario se convierte en el barrio
Pocos días antes de la final, circuló una historia que no podría haber ocurrido en cualquier club. Varios aficionados del Rayo fueron víctimas de una estafa a través de un anuncio falso en redes sociales: siete vallecanos perdieron una suma importante de dinero y, con ello, su sueño de viajar a Leipzig para la final de la Conference League. No era un caso aislado; días antes, Enrique, un aficionado de 80 años, sufrió una estafa similar con una empresa de autocares.
La comunidad rayista se movilizó en X para dar a conocer la situación y pedir donaciones. El mensaje llegó hasta el capitán Óscar Valentín, que lo transmitió al vestuario. La respuesta fue inmediata: Sergio Camello aportó 2.000 euros, Andrei Rațiu 1.000 euros, Dani Cárdenas 400 euros, entre otros.
Como ya ocurrió años atrás con Carmen, una anciana amenazada de desahucio a la que jugadores y aficionados ayudaron a saldar sus deudas, el vestuario volvió a unirse.
"Nadie nos puede quitar lo que ya hemos vivido"
Tras la histórica clasificación en Strasbourg, Camello publicó una story en Instagram que no tenía nada de comunicado oficial. Sin patrocinadores, sin frases hechas. Solo un texto escrito con el corazón, él, un jugador muy sensible al arte y cinéfilo hasta el punto de tener una cuenta de letterboxd a su nombre para puntuar sus sesiones de cine.
Para la gente que bajó a los infiernos sin saber que el paraíso estaba en Alemania. Para los que llegaron arriba antes que nosotros, sin saber que se cruzarían con su Pequeño Rayo. Para los problemas del día a día que ahogamos en el Payaso Fofó. Para los que han sufrido como hijos lo que hoy disfrutan como padres. Porque Vallecas lucha por su Rayo, y el Rayo responde por su barrio.
Porque nunca ha sido cuestión de fútbol. Para los que lo han dejado todo para viajar con su Franja por Europa. Para ellos, que pasarán el verano pegados a un ventilador. Porque muchos no verán el mar este verano. Madrid en agosto, como Manolito Gafotas. Porque habrá que volver a la realidad: a las horas extra, a las lágrimas, a los abrazos de tristeza, al sufrimiento de las últimas jornadas, a los días grises.
Para Rafa, Lola, Antonio, Manolito, Delibasic, Willy, Trejo… Porque este camino recorrido es mucho más de lo que cualquiera de nosotros pidió al soplar las velas el día de su cumpleaños. Porque algún día ese maldito despertador sonará y nos sacará de este sueño. ¡Nadie nos puede quitar lo que ya hemos vivido!"
Un homenaje a Vallecas, a su gente, a los sacrificios de los aficionados del Rayo, muchos de los cuales han optado por ir a Leipzig en coche desde Madrid por falta de recursos, citando a Manolito Gafotas, personaje emblemático de un Madrid popular y sin artificios... Este texto, por sí solo, explica por qué Vallecas ha adoptado a Camello como uno de los suyos.
"El mejor día de nuestras vidas"
Así describe Camello el 27 de mayo de 2026, día de la final, como "el mejor día de nuestras vidas". Y no esconde su convicción: "Tengo la certeza de que el trofeo será nuestro."
Desde los Juegos Olímpicos de París 2024, donde marcó dos goles en la final ante Francia para darle el oro a España, hasta la final de la Conference League en Leipzig en 2026, Camello es uno de los pocos jugadores del vestuario que puede presumir de haber jugado y ganado ya una final. Sabe lo que exige. Y también lo que significa para un club como el Rayo, para un barrio como Vallecas.
Hemos trabajado para esto y te emociona, porque dos años después de una batalla durísima por la permanencia, estamos aquí. Va a ser inolvidable, porque el Rayo no te garantiza que esto pase cada año. Hay que disfrutarlo como el día más festivo e histórico del Rayo en mucho tiempo."
