La comparación con el delantero riojano en 2010 surge de manera natural. El 29 de junio de dicho año, en el estadio Green Point de Ciudad del Cabo, España se enfrenta a Portugal en los octavos de final del Mundial. El partido es cerrado y tenso, ambos equipos se neutralizan.
Vicente del Bosque decide entonces cambiar de plan: en el minuto 58, retira a Fernando Torres, que no logra inquietar a la defensa de la Seleçao, y manda a Fernando Llorente a la batalla. El delantero del Athletic, tercer punta en la rotación tras el propio Torres y David Villa, pisa el césped por primera y única vez en ese Mundial.
En solo 30 minutos, cambia la cara de la selección. Su presencia física en el área obliga a los centrales portugueses a retroceder, libera espacio para Xavi y Andrés Iniesta, y permite a Villa atacar los espacios de frente. De hecho, es tras un pase de Xavi cuando Villa marca el único gol del partido, clasificando a España para los cuartos de final.
La prensa nacional aplaude de forma unánime el impacto de Llorente en un partido “de futuro incierto”. Pero Del Bosque no volverá a llamarle. Ni contra Paraguay en cuartos, ni ante Alemania en semifinales, ni frente a los Países Bajos en la final. Llorente levanta la Copa del Mundo el 11 de julio en Johannesburgo junto a sus compañeros, siendo campeón del mundo tras solo media hora de juego. Pero todos los aficionados de la selección aún le recuerdan.
"Espero poder estar a su nivel y tener una participación tan importante como la suya"
Borja Iglesias conoce bien esa historia y no lo esconde. Este sábado, en zona mixta improvisada a pie de campo tras el entrenamiento, confesó: "Fernando (Llorente) es uno de los referentes más importantes para cualquier delantero, sobre todo si eres español. Que te comparen con Fernando Llorente es un honor y un lujo, por el delantero que fue y por la gran persona que es. Espero poder estar a su nivel y tener una participación tan importante como la suya."
16 años después, España ha cambiado de cara. Ya no depende de Villa y Torres para encontrar el gol, sino de Lamine Yamal, Ferran Torres y Dani Olmo, jugadores rápidos, técnicos, que atacan los espacios a la espalda de la defensa. Mikel Oyarzábal ocupa la punta del ataque y sabe bajar para ofrecer soluciones al equipo. Alfonso Pérez, exinternacional español, lo explicó claramente a Flashscore: "No es un delantero centro típico como Haaland, ese jugador corpulento que va bien de cabeza, que define muy bien y marca muchísimo. Ese perfil, salvo quizá el mejor Borja Iglesias, que sí es un nueve puro, los demás, no lo sé."
Una alternativa en el ataque de España
Ahí reside todo el valor táctico de “El Panda” en este grupo. España puede mover el balón a toda velocidad, combinar en espacios reducidos y dominar los bloques intermedios. Pero ante un rival que se encierra atrás, defendiendo a quince metros de su portero, los centros se multiplican. Los duelos aéreos se suceden. Y ahí, Oyarzábal, Lamine Yamal o Torres ya no se sienten tan cómodos. Borja Iglesias, con su 1,87 m, anclado en el área, sí está en su terreno.
La temporada que ha firmado con el Celta respalda esta idea. En la 2025-2026, suma 18 goles y tres asistencias en todas las competiciones, con una eficacia especialmente llamativa en la Copa del Rey, donde ha marcado un gol cada 30 minutos de juego. En Liga, su promedio es de 0,66 goles por cada 90 minutos, lo que le sitúa en el top 10 de delanteros del campeonato español. De 46 remates, 26 fueron a portería, con un porcentaje de acierto superior al 56%. Según los modelos estadísticos, la calidad de sus ocasiones (sin contar penaltis) le coloca en el percentil 96 de los delanteros de la Liga.
Sobre todo, Borja Iglesias tiene la rara virtud de saber marcar de todas las formas. De cabeza, de espaldas, al primer toque. Fija a los centrales, les obliga a retroceder, abre pasillos para los que llegan desde atrás. Eso es exactamente lo que hizo Llorente en media hora ante Portugal en 2010, permitiendo a Iniesta, Xavi y Villa jugar con más espacios.
"Nunca habría imaginado estar aquí"
Este sábado, tras el entrenamiento, habló primero sobre la eficacia ofensiva colectiva, con la templanza de quien observa a sus compañeros cada día: "No hablaría necesariamente de mejorar la definición, pero sí de marcar. Hemos tenido ocasiones y no hemos podido convertirlas. Hay que mantener la calma. Les veo entrenar todos los días y no hay ningún problema en ese sentido." Un discurso de delantero experimentado y sin ego, consciente de que su misión quizá no sea empezar los partidos, sino terminarlos.
Porque es en los últimos minutos cuando el perfil de Borja Iglesias cobra toda su dimensión. Esta temporada en Liga, ha marcado ocho de sus 14 goles en casa en la segunda parte, muchas veces saliendo desde el banquillo, prueba de que su impacto también se nota cuando las defensas están cansadas. Lo tiene claro: "Disfruto mucho jugando al fútbol. Espero tener la oportunidad de debutar en este Mundial y, si no se da, animaré a mis compañeros desde la grada."
Su presencia aquí también tiene un valor simbólico. Borja Iglesias no debutó con la selección española hasta los 29 años, convocado por primera vez por Luis Enrique en septiembre de 2022 para la Liga de Naciones. El Mundial 2022 en Catar se le escapó. Después, se apartó de la selección tras el beso del expresidente de la RFEF Luis Rubiales a Jenni Hermoso, "hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes".
Cuatro años después, con 33 años, está en Estados Unidos. Sin el peso de las expectativas ni la presión de ser titular, libre para ser el hombre de la media hora decisiva. Antes de abandonar la zona mixta este sábado, concluyó: "Estoy muy feliz de estar aquí. Cuando pienso en hace 20 años, nunca habría imaginado estar aquí, ni siquiera hace tres años. Estoy viviendo este Mundial con la ilusión de la primera vez y quizá sea la última. Intento disfrutar cada momento y así es más fácil."
