La carrera de James Rodríguez (35) puede definirse en una frase: subidas y bajadas. De aquel chico que enamoró al Santiago Bernabéu con su técnica, precisión y buena pegada quedan solo aquellas cualidades. El ritmo, la regularidad y la constancia han desaparecido poco a poco.
Desde que regresó al Real Madrid tras su cesión en el Bayern por dos temporadas (2017-2019) las cosas no funcionaron para el cafetero en el plano de los clubes. En su segunda etapa en el Bernabéu, solo disputó 14 partidos, aportando un gol y una asistencia en una campaña en la que levantó LaLiga y la Supercopa de España.
De ahí se fue al Everton. En la primera campaña, de la mano de Ancelotti, uno de sus maestros, encontró algo de ritmo: 26 partidos, seis goles y nueve asistencias. La estadística era aceptable, más si se tenía en cuenta que el Everton, lejos de contar con un equipo competitivo para luchar por clasificar a Europa, manejaba una plantilla de media tabla.

De la Premier League a Catar
Con el regreso de Ancelotti al Real Madrid (2022-2023) y la llegada de Rafa Benítez al Everton, James fue descartado del equipo blue. Sus antiguas discrepancias con Benítez cuando era el entrenador merengue le pasaron factura.
Esperó durante todo el mercado de verano y no recibió las ofertas esperadas. Resultó en Catar, en donde jugó por una temporada (16 partidos, cinco goles y siete asistencias).
El Olympiakos de Grecia apostó por el fichaje del colombiano. Su rendimiento fue más o menos aceptable: 23 partidos, cinco goles y seis asistencias. Saltó a Brasil. En el Sao Paulo no obtuvo la etapa esperada.
En ese punto, disputó la Copa América 2024 y alcanzó la final con Colombia. Allí, en el plano continental, si encontró el protagonismo que buscó. Fue el MVP de la competición, lo que le valió para fichar por el Rayo.
En Vallecas, la historia fue parecida a los demás clubes: no encajó en el sistema del entrenador y pasó al Club León de México. Su etapa en el fútbol azteca comenzó bien, pero acabó casi al año al no renovar con 'la fiera'. Recaló al Minesotta United, en donde no tuvo ni diez partidos ( ocho encuentros, dos asistencias) y ahora, al parecer, cuenta con una oferta de la Serie B italiana.
Si existe una carrera que encaja en la definición de montaña rusa es la de James. Negar su talento sería injusto. Su pegada y técnica cuentan con cualidades envidiables. Sus decisiones, mientras tanto, dejan mucho que desear.
