La situación es preocupante a escasos tres días de la celebración del España-Irak en La Coruña. El césped de Riazor está en un estado pésimo, después de la invasión de campo que hubo el domingo, tras la finalización del Deportivo-Las Palmas.
Según asegura Marca, el centro del campo está arrancado y hay bastantes zonas del terreno de juego con el césped quemado. La hierba es híbrida y no tiene una solución fácil, por lo que habría que cambiarlo. De este modo, la empresa de Países Bajos con la que trabaja el equipo gallego ya ha asegurado que no llega a tiempo para el jueves, por lo que habría que replantarlo con césped 100% natural.
Por otro lado, hay 500 asientos arrancados, que habría que reponer, y hay cristales en el terreno de juego. El club afirma que el milagro se va a dar pero la realidad a día de hoy no invita al optimismo.

