No es un sueño: cómo Christian González superó la adversidad para llegar a la Super Bowl

Christian González, durante la Opening Night de la Super Bowl de la NFL
Christian González, durante la Opening Night de la Super Bowl de la NFLČTK / AP / Brynn Anderson

Con 2:18 por jugar en la final de la AFC, la tensión era máxima. Estaba en juego el pase a la Super Bowl. Los Denver Broncos iban perdiendo 10-7 ante los New England Patriots, luchando contra condiciones de ventisca y temperaturas heladas, y necesitaban una jugada para mantener viva la temporada.

En segunda y nueve, el quarterback Jarrett Stidham lanzó el balón en profundidad. Nunca llegó a su objetivo. En cambio, terminó en las manos del cornerback de New England, Christian González, quien leyó la jugada a la perfección, saltó, interceptó el balón y acabó con las esperanzas de los Broncos de llegar a la Super Bowl.

Fue la primera intercepción de González en la temporada, pero también la más importante. No solo devolvió la posesión a los Patriots, sino que les ayudó a cerrar el partido y avanzar a la final por el título.

El domingo por la tarde, los New England Patriots aterrizaron en California. Con los preparativos de la Super Bowl en marcha, el equipo se instaló en la Universidad de Stanford, en Palo Alto, antes de enfrentarse a los Seattle Seahawks en el Levi’s Stadium.

Durante la rueda de prensa de la Opening Night, González se mostró tranquilo. Serio. Concentrado. Pero aún un poco incrédulo. Cuando salga al campo en el Levi’s Stadium el domingo por la noche, puede que todavía parezca que está comprobando que el momento es real. No está perdido, simplemente está presente, disfrutando cada segundo.

"Siempre lo has imaginado. Sueñas con esto de niño, cuando eres pequeño y juegas al fútbol americano" comentó González a los periodistas antes de la gran cita.

Ahora el cornerback estrella por fin puede vivir el sueño de su infancia. Tras un camino lleno de obstáculos, González puede decirlo: lo ha conseguido. En solo unos días, se calzará los tacos y competirá por el Trofeo Lombardi.

Nacido en Texas en una familia colombiana, el deporte siempre ha estado presente en su vida. Su padre, Hector, jugó al baloncesto en la Universidad de Texas–El Paso. Dos de sus tres hermanas fueron All-American universitarias en atletismo en dos ocasiones. La excelencia, parece, es cosa de familia.

Y sin el apoyo de los suyos, González quizá no estaría jugando al fútbol americano hoy. Poco después de empezar su segundo año de secundaria, fue relegado al equipo junior y obligado a jugar de quarterback. El equipo tuvo problemas y terminó la temporada con un balance de 1-9.

Frustrado y desanimado, sentía que su talento y capacidad física se estaban desperdiciando. El deporte que antes amaba empezó a parecerle una carga. Pensó seriamente en dejar el fútbol americano y centrarse en el baloncesto. Pero su familia no le permitió rendirse, no le dejó abandonar y le animó a seguir fiel a su pasión. Así que cambió de instituto.

En The Colony, recuperó su ritmo. Sobre todo, sus nuevos entrenadores vieron en él algo que ni él mismo conocía: era mucho mejor en defensa que en ataque. Hasta entonces, había jugado como receptor abierto.

"Christian, no quiero que juegues en ataque, quiero que juegues en defensa", le dijo Scott Johnson, coordinador defensivo de The Colony. "Nunca he jugado en defensa", respondió- "Te voy a enseñar a jugar de cornerback si te vas allí", le aseguró Johnson.

Esa conversación cambió el rumbo de la carrera de González. Pasó el verano aceptando el reto, trabajando sin descanso para aprender la posición. Mirando atrás, considera que cambiar de escuela fue una de las mejores decisiones de su vida.

"Hablamos como si nunca me hubiera ido. Probablemente no habría ido a la universidad porque era una de mis cosas - no quería ser el chico que hiciera que mis padres pagaran la universidad", explicó González.

Tras una brillante temporada como junior, empezaron a llegarle ofertas de becas. Si había algo de lo que González no tenía que preocuparse, era de pagar sus estudios: Miami, Notre Dame, Ohio State, Purdue, Alabama, algunos de los mejores programas de fútbol americano del país, mostraron interés. Eligió y se comprometió con Purdue, pero luego cambió su decisión a Colorado y firmó con los Buffaloes.

Ya en Boulder, se convirtió en cornerback a tiempo completo. Colorado descubrió un diamante en bruto. Fue titular en todos los partidos como freshman y dio otro salto como sophomore, terminando la temporada con 53 tackles, 5.5 tackles para pérdida y cinco pases defendidos.

El defensor destacado luego se marchó a la Universidad de Oregón, donde siguió a su entrenador de cornerbacks de Colorado. Tras registrar 45 tackles, tres intercepciones y siete pases rotos, fue elegido en el primer equipo All-Pac-12.

Los elogios no tardaron en llegar a González. "El cielo es el límite para Christian", dijo el entrenador de Oregón, Dan Lanning. "El equipo que consiga a Christian está haciendo un gran fichaje. Es uno de los mejores corners con los que he trabajado y una mejor persona".

Con su valor en el draft por las nubes, González decidió renunciar a sus dos años restantes de elegibilidad y presentarse al draft de la NFL 2023. Los New England Patriots lo seleccionaron en el puesto 17. Antes de recibir su camiseta de los Patriots bajo los focos del podio, González abrió su chaqueta personalizada para mostrar la tricolor horizontal azul, amarilla y roja, un homenaje a sus raíces colombianas.

“Significa todo. Me la pongo por todos los que están en Colombia. Me encanta que puedan admirarme,” afirmó González.

Esta semana, González está listo para ser el primer jugador de ascendencia colombiana en disputar una Super Bowl. Pero a pesar de su buena posición en el draft, su camino hasta el mayor escenario del fútbol americano no ha sido sencillo. Algunos contratiempos intentaron frenarlo.

En su temporada de novato, el cornerback jugó cuatro partidos antes de que una rotura de labrum en el hombro pusiera fin a su primer año profesional. A pesar de intentar aislarse del ruido y centrarse en la recuperación, no pudo evitar las preguntas de medios, aficionados y expertos. ¿Podrá volver? ¿Será tan bueno como antes de la operación?

Fue solo otro obstáculo. Una vez más, González silenció a los críticos. Al regresar en la 2024, se consolidó como uno de los mejores cornerbacks de la liga. Las dudas desaparecieron. La confianza volvió. Nadie puede cuestionarlo ya.

A partir de ahí, parecía que solo podía ir hacia arriba. Pero antes de que comenzara la temporada actual, sufrió otro contratiempo: una lesión en el muslo durante el campamento de entrenamiento lo dejó fuera de los tres primeros partidos.

Pero fue solo otro bache para él. Cuando estuvo recuperado, jugó todos los partidos restantes, a menudo encargado de marcar al mejor receptor rival. Logró su primera selección al Pro Bowl y los Patriots confiaron en él toda la temporada.

Lo necesitarán de nuevo el domingo. Se espera que pase gran parte de la noche enfrentándose al receptor estrella de los Seahawks, Jaxon Smith-Njigba, y el entrenador Mike Vrabel confía plenamente en él. "No es ningún secreto que necesitaremos que juegue bien, igual que el resto de nuestros buenos jugadores", comentó.

González se prepara para disputar el partido más importante de su carrera. No hay duda de que estará a su mejor nivel. Ha soñado con esto desde que era niño. "Ves todas los Super Bowls cada año cuando creces", dijo González. ¡"Creo que es una sensación bastante especial".

Entiende la magnitud del momento, pero no se deja abrumar. No se esconde. "Trátalo como otro partido, pero sabes que no es otro partido", comentó el cornerback. "Es el último, así que sales ahí y das todo lo que tienes. Incluso mientras juegas, puedes disfrutarlo. Puedes salir corriendo y ver el campo que dice 'Super Bowl'. Cosas pequeñas como esa". 

Después de estar a punto de dejar el fútbol americano, tras lesiones y dudas, Christian González ya no tiene que soñar con la Super Bowl. Ahora puede vivirla.