Pese a correrse sobre mojado, el Gran Premio de Baréin en Malasia fue un oasis de esperanza para Aston Martin y Honda, dado que con la potencia eléctrica de los motores limitada de 350 kW a 250 kW, el AMR26 pudo competir casi en igualdad de condiciones con el resto de monoplazas.
Ello sentó un precedente de cara a la acción que se vivirá este fin de semana en el circuito de Marina Bay, puesto que es un trazado menos exigente en cuanto a prestaciones energéticas de la unidad de potencia y puede que permita a la escuderá verde pelear nuevamente por sumar puntos.
Así lo vio Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda en la Fórmula 1: "Aprendimos cosas interesantes en condiciones de lluvia en Malasia. No nos faltaba energía. El nivel de recarga del MGU-K era diferente de cualquier otro circuito por el hecho de que tuviéramos abundancia de energía. Podemos llevar ese aprendizaje a Singapur, donde también podría haber suficiente batería. Creo que nuestra manejabilidad está mejorando y trataremos de ajustarlo a Singapur", analizó.
"Hicimos progresos en Madrid para mejorar la manejabilidad. Es un fin de semana con sprint así que es aún más importante acertar desde el único entrenamiento libre y al tratarse de un circuito urbano, es complicado para la manejabilidad. Los muros están cerca, no hay escapatorias y es fundamental que los pilotos tengan confianza en el coche", agregó el nipón.
