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Nairo Quintana se baja de la bicicleta: adiós al hombre que devolvió a Colombia a la cima

Nairo Quintana
Nairo Quintana Foto por FADEL SENNA / AFP

El boyacense disputó en el Giro dell’Emilia la última carrera de una trayectoria extraordinaria: campeón del Giro de Italia y la Vuelta a España, tres veces podio en el Tour de Francia y protagonista de una generación que volvió a convertir a Colombia en potencia del ciclismo mundial.

Nairo Quintana cruzó por última vez una línea de meta como ciclista profesional. A sus 36 años, el colombiano cerró su carrera este sábado 3 de octubre en el Giro dell’Emilia, en Italia, poniendo punto final a 15 temporadas en la élite y a una historia que transformó el ciclismo de su país. El escenario tampoco pudo ser más simbólico: allí había ganado en 2012, durante su primera temporada con el Movistar Team, y allí recibió ahora un pasillo de honor del pelotón antes de despedirse definitivamente de la competición.

Los números permiten dimensionar su legado. Quintana termina su carrera con 53 victorias profesionales, 42 de ellas vestido con los colores de Movistar. Ganó el Giro de Italia en 2014 y la Vuelta a España en 2016, las dos grandes conquistas de un palmarés que también incluye dos Tirreno-Adriático, el Tour de Romandía, la Vuelta al País Vasco, la Volta a Catalunya, tres Vueltas a Asturias, dos Vueltas a Burgos y dos Tour de la Provence. Su último triunfo llegó precisamente en 2026, en la Vuelta a Asturias, pocos meses antes de colgar definitivamente la bicicleta.

El Tour de Francia, su deuda pendiente

Pero posiblemente fue el Tour de Francia el escenario en el que Nairo construyó buena parte de su dimensión internacional. En 2013, con apenas 23 años y en su primera participación, terminó segundo de la clasificación general, ganó una etapa, se llevó la camiseta de mejor joven y también la clasificación de la montaña. Dos años después volvió a terminar segundo, nuevamente por detrás de Chris Froome, y en 2016 completó su colección de podios con el tercer puesto. Nunca consiguió vestir de amarillo en París, pero durante varios años fue uno de los pocos corredores capaces de amenazar seriamente el dominio del británico en las grandes montañas.

Su consagración definitiva había llegado en 2014. Quintana conquistó el Giro de Italia y se convirtió en el primer colombiano de la historia en ganar la carrera rosa, abriendo una puerta que años después también atravesaría Egan Bernal. Dos temporadas más tarde añadió la Vuelta a España a su colección. Aquella edición de 2016 quedó especialmente marcada por su duelo con Froome y terminó con el boyacense vestido de rojo en Madrid. Ese mismo año había ganado también la Volta a Catalunya y el Tour de Romandía y había terminado tercero en el Tour: probablemente el momento de mayor dominio de toda su carrera.

Sin embargo, explicar la importancia de Quintana únicamente a través de sus trofeos sería quedarse corto. Colombia tenía una tradición enorme sobre la bicicleta gracias a figuras como Luis Herrera y Fabio Parra, pero Nairo apareció después de años sin un corredor colombiano instalado de manera permanente entre los aspirantes a ganar las grandes vueltas. Su irrupción en el Tour de 2013 devolvió al país la sensación de que uno de los suyos podía mirar de frente a las principales figuras del pelotón europeo. A partir de allí llegó una generación extraordinaria con Rigoberto Urán, Esteban Chaves, Fernando Gaviria, Miguel Ángel López y posteriormente Egan Bernal, entre otros nombres.

También existió algo profundamente colombiano en la conexión entre Quintana y el público. Nacido en Boyacá y formado sobre carreteras de montaña, su figura recuperó aquella imagen clásica del escalador colombiano: pequeño, resistente y prácticamente indestructible cuando la carretera comenzaba a inclinarse. En Europa fue Nairo, ‘Nairoman’ o el ‘Cóndor’, pero en Colombia terminó siendo simplemente ‘Nairito’. Durante buena parte de la década pasada, cada llegada en alto del Tour, el Giro o la Vuelta se convirtió en una cita para millones de colombianos que volvieron a madrugar para verlo competir.

Su trayectoria tampoco estuvo libre de momentos difíciles. Después de abandonar Movistar al término de 2019 y competir posteriormente con Arkéa, fue descalificado del Tour de Francia de 2022 tras detectarse tramadol en muestras tomadas durante la carrera. En aquel momento la sustancia estaba prohibida en competición por la UCI aunque no figuraba todavía como sustancia dopante de la Agencia Mundial Antidopaje. Quintana pasó 2023 sin equipo antes de regresar en 2024 al Movistar Team, la estructura con la que había vivido sus mejores años y con la que finalmente pudo completar el último capítulo de su carrera.

El sábado, en Italia, el resultado deportivo quedó en segundo plano. Sus compañeros y rivales levantaron las bicicletas para formar un pasillo antes de la salida del Giro dell’Emilia. Quintana avanzó entre ellos acompañado por el reconocimiento de un pelotón que durante más de una década lo había visto atacar en algunas de las montañas más importantes del calendario. Después llegaron las lágrimas, los abrazos con su familia y el adiós a una profesión que había ocupado prácticamente toda su vida adulta.

Nairo se marcha sin el Tour de Francia, el gran sueño que persiguió durante sus mejores años, pero con un lugar asegurado entre los deportistas más importantes de la historia de Colombia. Fue campeón de dos de las tres Grandes Vueltas, subió tres veces al podio de la carrera más importante del mundo y acumuló triunfos en algunas de las pruebas por etapas más prestigiosas del calendario. Más importante todavía, volvió a convencer a un país de que sus escaladores podían conquistar Europa. La bicicleta colombiana seguirá produciendo campeones, pero una generación completa comenzó a creer de nuevo cuando aquel pequeño boyacense se levantaba sobre los pedales y atacaba montaña arriba.

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