El Tour de Flandes tenía, como era de esperar, a un gran favorito: Tadej Pogačar. Pero entre el antiguo doble ganador Mathieu van der Poel, Wout van Aert y la sorpresa Remco Evenepoel, sin olvidar a una larga lista de outsiders, se esperaba una 110ª edición llena de emoción.
Una fuga animó la carrera desde la mañana, con dos corredores del equipo español Burgos Bupellet BH, Eric Antonio Fagúndez y Jambaljamts Sainbayar. Fue éste, primer mongol en tomar la salida en el Ronde Van Vlaanderen, quien pasó primero por la cima en la primera subida al Viejo Quaremont.
Los UAE Team Emirates – XRG controlan la carrera
Por detrás, el pelotón vivió primero una situación curiosa, al verse partido en dos por un paso a nivel.
Pero, como era de esperar, el equipo del campeón del mundo esloveno controló la carrera sin problemas, permitiendo que la fuga tuviera unos cinco minutos de ventaja. Antes de tomar la iniciativa, con un ataque de Florian Vermeersch en el Molenberg, a más de 100 km de meta, ya se empezó a decidir casi todo, ya que menos de 20 corredores quedaban en el grupo de Pogačar, entre ellos los principales favoritos.
Ese grupo de estrellas alcanzó a los fugados. La victoria se iba a decidir delante, pero cuando parecía que llegaba el momento clave, Vermeersch se marchó´ en cabeza junto a Connor Swift y Rick Pluimers, lo que obligó a reaccionar a Christophe Laporte.
La segunda subida al Viejo Quaremont debía aclarar la situación. Y así fue, porque Pogačar lanzó su esperado ataque y, en la cima, tenía a van der Poel y Evenepoel a rueda, con Van Aert a pocos metros. Sin embargo, el belga no consiguió enlazar, ni siquiera colaborando con Mads Pedersen.
Pogačar, imparable
Enseguida, en el Paterberg, Pogačar volvió a atacar y soltó a Evenepoel, aunque el belga no se rindió y se mantuvo a unos 15 segundos del dúo de antiguos ganadores. Pero no logró conectar, y la victoria parecía cosa del esloveno o del neerlandés.
Quedaban algunos tramos de adoquines para marcar diferencias. Tadej Pogačar apretó una vez, pero esperó sobre todo a la última subida al Viejo Quaremont para lanzar el ataque definitivo. Cuando parecía que se marchaba en solitario, el neerlandés aguantó el tipo y limitó los daños, ya que solo cedió unos pocos segundos en la cima.
Solo quedaba la última subida al Paterberg, y ninguno de los dos favoritos parecía tener fuerzas de sobra. Pero esa ascensión no cambió nada: el esloveno ya había hecho lo más difícil, con una renta de 15 segundos, y pudo llegar a Oudenarde como vencedor, por tercera vez consecutiva, logrando así su cuarto Monumento seguido (todo un récord) por delante de Mathieu van der Poel y Remco Evenepoel.
Después de la Milan-San Remo, Tadej Pogačar se lleva también el Tour de Flandes y parece lanzado hacia un reto increíble: ganar los cinco Monumentos del ciclismo en la misma temporada. La cita es el próximo domingo, con una Paris-Roubaix que promete ser espectacular.
