No obstante, en julio, España tendrá que cerrar la primera ronda, con sus duelos ante Dinamarca en casa (en sede aún por determinar) y a domicilio en Georgia.
En el Viejo Continente, tan sólo Turquía y Polonia han ganado sus cuatro partidos. Los otomanos se han impuesto a Bosnia, Suiza y Serbia en dos ocasiones, mientras que los polacos han derrotado a Austria, Países Bajos y a Letonia por partida doble.
A diferencia de lo que ocurre con España, estas dos selecciones sí que han podido contar con jugadores de la Euroliga. En Turquía han brillado Tarik Biberovic (Fenerbahçe), Cedi Osman y Ëmir Yurtseven (Panathinaikos) y Ercan Osmani (Anadolu Efes). En el caso de Polonia, Jordan Loyd, del Anadolu Efes, ha sido su estrella.
La mejor defensa
En el caso de España, Chus Mateo ha preferido apostar por el mismo bloque, en el que no había jugadores de Euroliga, con la excepción de Izan Almansa al igual que ocurriera en la anterior ventana. En esta, han tirado del carro los Jaime Fernández, Álvaro Cárdenas, Pierre Oriola, Ferran Bassas o Francis Alonso.
La selección nacional se ha sobrepuesto en esta ventana a las cuatro bajas que tenía por lesión: Alberto Díaz, Dani Díez, Miki Salvó y Great Osobor.
Además, la defensa ha jugado un papel fundamental, ya que España es la selección de Europa que menos puntos concede. 63,8 de media en los cuatro primeros partidos: 64 ante Dinamarca, 61 frente a Georgia y 66 y 64 contra Ucrania.
