P: ¿A qué se dedica Andrés Jiménez en la actualidad?
R: Ahora que tengo un poco más de tiempo, sí que había una cosa que a mí siempre me había gustado, que es dibujar. Y estuve, durante mucho tiempo, intentándolo compatibilizar cuando jugaba en la Penya y también en el Barça al principio. Pero después, los viajes y todo lo demás lo hacían imposible, porque antes se dibujaba manualmente, no existían las cosas digitales. Y, bueno, no me he arrepentido de nada, incluso no he echado mucho en falta el baloncesto. Pero lo de dibujar sí que me daba lástima dejarlo, porque tenía cierta facilidad. Y ahora, con un poquito más de tiempo, lo he retomado y estoy contento porque, aunque parezca que no, al final es como montar en bicicleta. Nunca se olvida.
P: Vamos a repasar un poco su carrera con la selección desde el principio. Su primer gran torneo con España fue el Mundial de 1982 en Colombia, con tan sólo 19 años, que se salda con una cuarta posición, la mejor de la historia hasta ese momento. ¿Qué supuso ese torneo para ustedes?
R: Así es. Yo llego a una selección que se había ido consolidando, porque había habido una renovación en la cual los dos últimos integrantes éramos Fernando Martín y yo. Fernando Martín fue un año antes y yo fui ese año. Entonces, había un conjunto muy potente. Teníamos jugadores un poquito más veteranos como Juanito Corbalán, Juanito de la Cruz, Margall... Pero también había entrado una nueva hornada de jugadores jóvenes: Epi, Fernando Romay, Nacho (Solozábal), Itu. Y luego estábamos nosotros, que éramos los más jóvenes del equipo.
Entonces, eso contribuyó a que diéramos un salto bastante bueno de calidad. Empezamos a anotar y empezamos a creernos que con esta selección podíamos romper techos que hasta entonces no se habían podido superar. Y en Colombia fue uno de ellos. Quedamos cuartos y además conseguimos ganar a Estados Unidos, con equipo universitario, que eso fue también una cosa que hasta entonces era impensable.

P: Un año más tarde, llega el Eurobasket de Francia 1983, donde España consigue una más que meritoria plata en Nantes ante una Italia temible con Renato Vilalta, Roberto Brunamonti o Dino Meneghin en la que usted anota 15 puntos (curiosamente, la misma final que se disputó en París 16 años después, en 1999, en la que selección nacional consiguió otro plata). A esa final se llega, además, después de haber derrotado a la Unión Soviética en semifinales, que imagino que sería un hito en la época.
R: Claro, claro, es que has señalado, efectivamente, a Italia. En la final no ganamos porque a veces en los partidos, pues bueno, no consigues ganar ese último final. Pero el hito fue precisamente ganar a toda una Unión Soviética. Ya estaba Sabonis, y los anteriores (campeones de Europa en 1981 y del mundo en 1982). La Unión Soviética no es como ahora, que está Rusia, está Lituania, puede jugar Ucrania... Ahí estaban todos juntos.
Y era lo mejor de lo mejor, lo mismo que sucedía con Yugoslavia. Entonces no era para nada usual, bueno, no sólo usual, sino que no entraba ni siquiera en los objetivos, poder batir a estos rivales. Entonces, es lo que te digo un poco. Nosotros ya veníamos con unas sensaciones muy buenas, ya notaba que teníamos un muy buen equipo y que quizás había llegado el momento de dar ese paso adelante. Poquito a poquito, con estos dos campeonatos, lo fuimos consolidando.
P: ¿A qué selecciones se podrían comparar hoy en día la Unión Soviética y Yugoslavia?
No, no, no serían comparables. No es porque no haya selecciones muy buenas y de ese nivel, simplemente porque imagínate, tendrías que juntar, en el caso de los balcánicos, a Serbia, Croacia, Montenegro, Eslovenia y hacer una selección de esos.
Estaría jugando Dončić en el mismo equipo que Jokić. Eso quería decir. En el caso de la Unión Soviética, pues un poco lo mismo. Ahora está un poco más desaparecida por los conflictos que ha habido, pero en su apogeo, pues tienes que coger lo mejor de lo mejor. Entonces, claro, en un ámbito, ahora que estamos hablando de Europa, es que no tenían prácticamente rival. Toda la hegemonía estaba entre estos dos dos superselecciones.

P: Pasamos un año más en el calendario. Llegamos a 1984, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, que marcan un antes y un después en la historia del baloncesto español. Antes de llegar a la final contra Estados Unidos, está esa mítica semifinal contra Yugoslavia, en la que anota 13 puntos y que además inmortalizan Los Nikis en "El Imperio contraataca" con aquello de "España está aplastando a Yugoslavia por 20 puntos arriba". Quería preguntarle cómo recuerda ese partido y cómo recibieron la canción en la selección.
R: Yo, personalmente, siempre me he sentido muy bien jugando con la selección, al igual que en mi club. Y en la Olimpiada, la verdad es que me sentí muy orgulloso porque la empecé en el equipo titular y la acabé en el equipo titular teniendo un equipazo como teníamos y jugando de manera importante. El poder ser el tercer máximo anotador del equipo, pues es algo que me hace sentir muy orgulloso. Y ese partido en concreto, ahí nos sucede un poco, pues bueno, lo mismo que en el Europeo de Nantes. Es verdad que perdemos la final, pero que el partido base era contra la Unión Soviética. En este caso, el partido era contra Yugoslavia.
Nos encontramos con otra superpotencia. Pero nosotros ya habíamos jugado torneos amistosos y en uno concreto de preparación para esa Olimpiada, que fue también en Italia, ya les ganamos. No quiere decir que eso sea frecuente, pero que nosotros sabíamos que ese rival era batible para nosotros. Y aunque, bueno, nos costó porque veníamos jugando bien, pero la primera parte ellos la prepararon muy bien e íbamos un poco a trompicones. Tras el descanso cambiamos un poco la táctica y ya fluyó mucho más el juego. Cuando empezamos a vernos por encima del marcador, ya nos dimos cuenta que esto no se nos iba a escapar. Y efectivamente, fue el triunfo que nos colocó en una final olímpica por primera vez en la historia.
P: ¿Y lo de la canción?
Bueno, lo de la canción, pero claro, eso no es inmediato. Tú piensa una cosa que sucede. Nosotros en ese momento, a pesar de estar allí, tampoco había las comunicaciones que tenemos ahora. Nosotros sabíamos que habíamos hecho un gran partido, que tal, pero no tenías el feedback de lo que estaba sucediendo en España, ¿sabes? Porque tú no podías, pues eso, contactar por internet. No sé, dices: "Bueno, has hecho algo", pero no sabes la magnitud.
Y todas estas cosas las vimos después, las fuimos viendo al llegar, todo lo que había producido eso. Pero en aquel momento, nosotros realmente no éramos conscientes de toda la repercusión que eso podía tener, hasta el punto de que, como tú dices, se creara una canción antológica, ¿no?.

"Toda la Universidad de Carolina del Norte salía a recibir a Michael Jordan"
P: Luego en la final llega Estados Unidos. Se enfrenta además a Michael Jordan, que había sido elegido número tres del draft y anota 16 puntos. ¿Qué significa esa final contra una Estados Unidos que además era anfitriona y un Jordan que no sé si tenía todavía el eco mediático que obtuvo posteriormente, si bien ya era conocido en el mundillo universitario? ¿Cómo era la relación con Jordan y cómo fue el partido?
R: Jordan ya era un ídolo allí. Lo que pasa es que, claro, vuelvo a lo mismo, nosotros no teníamos ese acceso a la información que hay hoy. O sea, nosotros sabíamos, pero no nos llegaba la información del basket universitario, de la NBA. Aquí era muy difícil que llegara y lo hacía evidentemente tarde. Fue ese primer contacto que tuvimos en la Universidad de North Carolina, porque hicimos un pequeño stage allá. Entonces, es cuando aparece y es cuando vemos que toda la universidad sale a recibir a este señor. Y luego le vemos jugar un partido amistoso, que hace esta selección contra un combinado de NBA y les zumban de 20.
Entonces, claro, ahí sí que vemos en directo con lo que nos vamos a enfrentar. En ese momento, cuando en su pista, en el Forum, en el Mítico Forum, lleno a rebosar, cada vez que Michael cogía o robaba un baloncito y se iba para el contraataque, aquello se venía arriba, era realmente difícil. Muy difícil.
Aun así, es verdad que hubo una diferencia un poco abultada. Pero yo siempre lo achaco a que nosotros no tuvimos oportunidad de haber jugado algún partido más contra ellos, porque la dificultad venía en que no estabas acostumbrado. En muchos casos, nuestros aleros les hacían una defensa impresionante para no dejarlos recibir tan fuerte, que nos rompía ya de hecho el inicio de la jugada. Entonces, a veces tenía que salir yo, que jugaba de cuatro, desde, digamos, la zona de tiro personal a recibir del base para poder iniciar. Pero eso es una cosa entrenable, quiero decir, lo único que claro, que nos cogieron demasiado por sorpresa porque no tuvimos oportunidad de enfrentarnos como ahora sucede o de ver ese tipo de baloncesto como ahora todo el mundo lo conoce más de cerca.
P: Hablaba anteriormente con motivo de la semifinal contra Yugoslavia, que evidentemente en aquella época, por los medios tecnológicos que había, no eran conscientes de la que habían liado. Cuando regresan a España ya saben un poco lo que ha pasado. No sé cuáles son los primeros inputs que les llegan cuando vuelven y empiezan a ser, imagino, más conocidos, ¿no?, por la calle.
R: Sí, y no sólo por nosotros. Sí, efectivamente, eso es exactamente lo que voy a decir. Nosotros nos empezamos a dar cuenta cuando bajamos del avión en el propio aeropuerto, aquello era una locura. A partir de ahí, en los medios, en general, el baloncesto entra a absorber territorio de lo que era hasta entonces el fútbol, porque claro, los medios ven que el baloncesto tiene tirón. Y entonces, es un poco un efecto bola de nieve que se aprovecha muy bien en el baloncesto. Porque, en general, se crea una estructura, ahora me refiero al baloncesto de club, no sólo al baloncesto de selección. El baloncesto de club pues ya empieza a ver que puede consolidar estructuras de un baloncesto más profesional. Ya la televisión está interesada y hay mucho público. Había muchísima gente, chavales que se iniciaron al baloncesto a través del efecto que produjo ese triunfo. Entonces, eso va poco a poco, pero bueno, el momento culminante fue bajarnos del aeropuerto y ahí con los muchísimos medios que había, la cantidad de gente, entonces fue cuando empezamos a ser conscientes, digamos, de sentirlo, pues que eso había significado muchísimo más para la gente de lo que nosotros realmente éramos conscientes.

"Tres meses antes de Barcelona '92 tuve dudas de poder caminar normal"
P: Marca un punto de inflexión, sobre todo por lo conocidos que son los jugadores de aquella época, más que la de los 70, que también llegó a ser subcampeona de Europa, en este caso. Avanzando en el tiempo, sufre una lesión que le impide estar en ese Eurobasket de 1991, en el que se consigue la medalla de bronce, que ahora, después de lo que ha pasado en los últimos años, a alguno le puede parecer a poco, pero tiene un mérito tremendo.
Y regresa en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Usted es sevillano de Carmona (preciosa ciudad, no es peloteo), pero vive en Barcelona desde muy joven. Una ciudad que organiza unos Juegos Olímpicos, que es lo máximo en el deporte. Y además, el baloncesto, más allá del atletismo y la natación que siempre están ahí, se convierte en el deporte estrella por la presencia del Dream Team. Usted además llega después de superar una lesión. ¿Cómo vive Barcelona 92?
R: Hombre, fue un espectáculo. Sólo aprovecharé para decir dos cositas. Como bien has dicho, ahora la gente está muy acostumbrada, cosa que me alegro, y nosotros estamos muy orgullosos del rendimiento que ha tenido la selección, pero todo tiene su proceso. Incluso esa que dices de los 70, vamos, eso es para quitarse el sombrero también.
Porque claro, hay que ver las cosas en su contexto. Aquello fue tan importante en su momento como lo que hemos ido haciendo en cada ocasión. Porque esto funciona así, o sea, cada generación rompe un poco una barrera y a partir de ahí los nuevos jugadores se ven capacitados de hacer eso.

Con respecto a Barcelona 92, fue espectacular. A mí, como bien dices, me cogió una situación muy especial. Porque yo, no te exagero, un mes y medio antes, yo había tenido dudas. Bueno, un mes y medio quizás no, porque ahí ya empezaba a recuperarme, pero tres o cuatro meses antes yo aún tenía dudas de si podía haber seguido siendo un jugador de baloncesto e incluso, digamos, caminar normal. Entonces, yo lo pasé muy mal. Hasta Antonio Díaz-Miguel dudó en ese momento de la convocatoria en mi caso, porque realmente no había jugado. Yo llevaba, prácticamente, dos temporadas, una temporada y media sin jugar. Y a mí cuando me vio y dijo que tenía posibilidades, yo estaba con toda la ilusión. Por eso siempre he dicho, que sí que es verdad que a nivel deportivo no fue una gran Olimpiada para nuestro baloncesto, pero a nivel personal yo tengo un gran recuerdo y además que no voy a hacer otra cosa, porque para mí me dio vida todo eso.
Entonces, siempre tengo muy buenos recuerdos y en concreto del partido que jugamos contra ese Dream Team, que para mí es el mejor, sin duda, el primer Dream Team. Son, para mí, nuestros ídolos por antonomasia. Fue un premio que no olvidaré nunca. A partir de ahí, pude volver a sentirme jugador y por lo menos retirarme bastantes años más tarde.
"Los miembros del Dream Team, además de estrellas eran jugadores muy respetuosos"
P. ¿Qué les decían en aquel partido los jugadores de Estados Unidos? ¿Tenéis alguna anécdota cuando jugabais con Jordan, con Magic, con Ewing?
R: No, no. Bueno, no, yo no recuerdo ninguna. Yo creo que alguna circula por ahí de alguien que le dijo algo a Scottie Pippen y no sé, no me acuerdo bien, tirando un tiro libre y tal, pero no. Lo que sí te puedo decir es que, además de ser estrellas, eran jugadores muy respetuosos. Tú ibas a saludar a Michael o a Magic o al que fuera y no te miraban por encima del hombro ni nada.
Quiero decir, que te trataban como un compañero que estabas en la pista y en eso se notaba que eran jugadores con una formación muy diferente a otros que han venido después que ya eran otra generación, que me parece muy bien, chapeau como jugadores. Pero a nivel personal, por eso sigo considerando a este primer Dream Team para mí el, el mejor. Porque el jugador no sólo es un buen jugador en la pista, también es importante fuera de la pista.
P: ¿Cómo era la relación con otros deportistas españoles? Barcelona 92 fue un auténtico boom para el equipo olímpico nacional otros deportes. No sé cómo lo vivieron.
R: Siempre, las villas olímpicas son muy divertidas, la verdad. Tanto en Los Ángeles, como en Seúl y en Barcelona. Y hombre, precisamente, por lo que tú dices, te relacionas...Nosotros, por ejemplo, nos relacionábamos mucho con los de waterpolo, también con los de balonmano. Convives, te estás viendo, comiendo en los mismos comedores, conoces a gente de otros deportes. En este sentido, si te gusta el deporte y además practicar el deporte, es todo un lujo vivir en una villa olímpica rodeado de este ambiente. Además, vas saludando a fulanito que ha ganado una medalla. Está muy bien, sí.
P: En la selección su legado permanece. Actualmente, es el sexto máximo anotador, sólo superado por Pau Gasol, Epi, Brabender, Emiliano y Navarro y el 11º con más partidos, ¿qué significa esto para usted cuando ha cambiado tanto el baloncesto desde que se retiró hasta la actualidad?
R: Pues mira, yo de esto del sexto jugador me enteré hace muy poco, porque la verdad, yo nunca he estado muy pendiente de estas cosas. Ahora sí que estoy un poco más, bueno, uno se hace mayor. Y esto me alegró mucho, la verdad. Yo siempre tengo buena sensación, pero hombre, claro, ser un sexto jugador... He estado 12 temporadas en la selección, pero ha habido jugadores que han estado muchas temporadas y bueno, pues me sentí muy, muy contento de estar en ese ranking. Especialmente, por cómo está el tema y por la realidad de que hay tantísimos jugadores espectaculares y por el hecho de que han salido hornadas que nos han superado a nosotros.
Pues bueno, ya te digo que hay campeones del mundo en un par de ocasiones, medallistas olímpicos... Estoy muy orgulloso de mantener esa situación que es muy difícil. Ahí ahora, ya lo han puesto muy difícil. Está la cosa muy complicadita.
P: Sí, precisamente por eso le quería preguntar ¿Cómo vivió ya desde la distancia el periodo de la selección española, comprendido entre 2006 y 2022, donde prácticamente cada año había un éxito. Se consiguen dos mundiales, cuatro Eurobasket y tres medallas olímpicas, entre otros logros.
R: Pues disfrutando como todos, disfrutando al máximo y alegrándome muchísimo y viendo qué baloncesto tan bonito se ha hecho y se hará. Porque bueno, aunque ahora estemos en un momento... Claro, esto no dura siempre, siempre sucede, los jugadores no podemos ganar siempre. Ojalá tuviéramos siempre buenos jugadores. Eso pasa en todos los países. Pero hombre, por supuesto, súper orgulloso y contento de que vayan cogiendo el relevo y vayan dejando atrás qué es lo que tiene que suceder precisamente para que nuestro baloncesto y nuestros jugadores pues avancen, claro.
P: El presente es un poco incierto. Es verdad que era lógico que no se podía aguantar, como bien ha dicho, a ese ritmo tan alto durante todos los años. Ha habido un cambio de seleccionador y bueno, vienen jugadores interesantes de cara al futuro como Sergio de Larrea, Mario Saint-Supéry, Baba Miller, Aday Mara o Izan Almansa, más luego Hugo González que está en la NBA o Santi Aldama que lleva ya un tiempo en la selección. ¿Cómo ve los próximos años? Sobre todo con la mente puesta en ese Eurobasket que se celebra en Madrid en 2029.
R: Hay potencial. Tú has dicho ahí muchos jugadores que sólo tienen futuro por delante. Por lo tanto, yo soy optimista. Entonces, sí es cierto que claro, cuando se pone el listón muy alto, la gente se acostumbra y piensa que esto va a ser siempre así. Ahora estamos en un periodo un poco de impasse, viendo un poco cómo evoluciona.
Yo obviamente le deseo toda la suerte del mundo a todos estos jugadores, porque son unos jugadorazos. Pero claro, hay que tener también su punto de suerte, que no haya lesiones, que en sus diferentes equipos sigan contando. Por ejemplo, el caso de Aday Mara, claro. Aday Mara es un jugador en el que, a nivel personal y por él tengo puestas muchas esperanzas. Es un tío fantástico, pero claro, tiene que jugar, tiene que coger minutos de calidad.
Porque lo que sí que está claro es que nosotros hemos demostrado a lo largo de muchísimos años que el espíritu competitivo y el espíritu ganador a nivel de selección está, es evidente. Pero tiene que ir acompañado. No obstante, ese espíritu está y estos jugadores tienen calidad de sobra para con su tiempo poder volver a estar a un nivel bueno. Y bueno quiere decir, que optemos a medallas y optemos a estar en las posiciones claves.
P: Ahora ya para enlazar un poco con el Barça, quería preguntarle por un amigo suyo, figura de la música como Loquillo. Creo que ha participado en algún videoclip y ha estado recientemente con él. Es relativamente conocida su faceta baloncestística, pero usted le conoce desde sus inicios. ¿Qué nos puede decir de él?
R: Yo conozco a Loco desde el Cotonificio, de hecho él es un poco mayor que yo. Él jugaba en el junior y yo jugaba en el juvenil y y entrenábamos con él, en el mismo sitio. De hecho, nosotros entrenábamos antes, él lo hacía después. Y ya cuento una anécdota, la cuento porque la ha contado él y la ha hecho pública. Pero es verdad que nosotros éramos un poquito de hacer bromas, los juveniles.
Entonces él venía a veces perfecto. Un día dejó los zapatos así tipo gamuza, no sé si azules, unos zapatos súper chulos, y a nosotros nos dio por echarle espuma de afeitar, que se lava y se quita. Pero bueno, le metimos dentro y luego pues el tío se dio cuenta: "Ah, los juveniles. Joder, los juveniles han hecho esto". Y bueno, es una anécdota divertida y ya está. Pero sí, en ese momento pues coincidimos. Él ya se dedicó al mundo de la música, donde lo ha roto y lo sigue petando. Es un crack.
P: Siguen siendo amigos, así que la anécdota damos por sentado no le sentó mal del todo.
R: No, no, no. Si yo lo explico es porque se le ha oído contar a él. Yo no sé si fui yo. Que yo estaba por allí seguro, que yo fuera el que le pusiera...Pues no sé si fui yo, pero vamos, que estaba por allí presente es verdad.
P: Su etapa a nivel de clubes en el Barça es sinónimo de éxito. Llega procedente del Joventut y gana cuatro ligas seguidas. Una especialmente interesante ante Petrovic. Al igual que hablábamos de lo que representaba el baloncesto de selecciones, también a nivel de clubes esos Barça-Madrid, que eran partidos de alta tensión, que se repetían constantemente, creo que también cambiaron un poco el baloncesto, ¿no?
R: Bueno, todo, todo. Yo sé que ahí ya el baloncesto coge mucha relevancia, no sólo con el Barça-Madrid también con la Penya. Nosotros jugamos (con el Joventut) una final con el Madrid que desafortunadamente no ganamos, pero en el primer partido con la Penya ganamos de 20 en el campo del Madrid, con un equipo súper joven.
La rivalidad no sólo era Barça-Madrid. También había desde el Joventut y antes el Cotonificio, porque también he visto por ahí que no lo recordaba, me parece que fue en la 80-81, que el Cotonificio es el único equipo que le gana al Madrid, que le ganamos en toda la temporada. Pero todo se va igualando por esa apuesta.
Es verdad que hay una cierta supremacía a nivel presupuesto, de los equipos que tienen un respaldo, digamos, futbolístico, pero la tendencia siempre es a que haya esa igualdad. Y sucede. Nosotros de esas cuatro ligas, no todas les ganamos al Madrid. Dos fueron contra la Penya. Y a partir de ahí también coge más testigo el Joventut, que también ha ganado ligas. Luego aparece el Baskonia y ahora hay otros equipos.

P: Precisamente, entre la afición verdinegra gusta recordar que ellos fueron el primer equipo catalán en ganar la Euroliga.
R: Sí, sí, sí. Está bien y yo me alegro. Es verdad, que el título es importante. Pero el título a veces es tan fácil como que no te piten un tapón ilegal.
P: Se refiere, obviamente, a la famosa jugada entre Montero y Vrankovic en la final de la Liga Europea de la FIBA de 1996 entre Barcelona y Panathinaikos.
R: La final de París, sí. Y tener una carta de la propia FIBA, que te reconoce un tapón ilegal y no tener el título. Al final, dices: "¿eso cómo cuenta?". Pero a la vez, yo no me puedo sentir más que orgulloso de haber estado en ese periodo de 12 temporadas, con seis presencias en la Final Four y cuatro finales.
Eso significa que el Fútbol Club Barcelona sí, es verdad que no lo ha ganado (hasta 2003), como por ejemplo le pasó en su día al Olympiacos también (hasta 1997) y hay clubs que arrastran un poco ese déficit. Pero eso no quita que la marca Futbol Club Barcelona durante esa época, todo el mundo supiera que éramos el rival a batir Y, por tanto, ese prestigio, aunque puntualmente no puedas contar con ese título, sí que ha pesado y sigue pesando.
P: ¿Es la espina clavada de tu carrera, esa Euroliga especialmente?
R: No, no, no. Esto siempre lo explico, es que yo no puedo tener una espina clavada en una carrera así o en esto que te estoy explicando. Eso es como decir bueno, y todo lo otro no vale, ,aquí lo único que vale que tú tengas este momento de inspiración... No, una cosa es a nivel de aficionado, que me parece bien que cada uno piense lo que quiera. Yo estoy orgullosísimo. Si la hubiese tenido, hombre, me hubiese gustado.
De hecho, esa en concreto en París, pues me hubiese encantado. Pero, a pesar de no ser así, yo estoy orgullosísimo de haber llegado, de haber estado en todas esas finales y de haber hecho el máximo para alcanzar esos títulos.
Por ejemplo, también tuvimos durante algunos años un rival enfrente que era la Jugoplastika, que era un superrival. Es lo mismo que puede ocurrir cuando yo te estoy hablando de estas cuatro ligas seguidas, dirás: "Oh, el Madrid". Es que el Madrid tenía un equipazo. Lo que pasa es que las finales se tienen que decantar para uno de los dos lados y el deporte es así. Pero eso no quita que desmerezca el haber llegado a una final o el haber estado compitiendo sucesivamente esas finales.
"La nueva Euroliga es una locura"
P: Y bueno, ya para terminar, ¿cómo ve al Barça actual desde la llegada de Xavi Pascual? Están llegando los resultados en una Euroliga cada vez más igualada, con equipos como el Hapoel Tel Aviv o el Valencia Basket en la zona alta, que el año pasado no estaban. O con una ACB en la que cada vez hay más competencia con Valencia Basket, Unicaja Málaga o La Laguna Tenerife.
R: Me alegro mucho de la situación del Barça con la llegada de Xavi Pascual. Es un entrenador que siempre me ha gustado. Es un hombre que conoce perfectamente el club, que además es un muy buen entrenador y sabe cómo tienen que ir las cosas, por lo que yo me alegro.
Pasará un poco de todo, pero desde luego hemos cogido por fin una línea que irá en ascenso. Podrá hacer picos buenos, podrá hacer algunos, pero irá en ascenso, no me cabe duda. Lo que también es cierto es que esta nueva temporada ha cogido, por mucho que los clubes pudieran pensar sobre la ampliación de la Euroliga, muy de improviso. Me refiero sobre todo a los clubes que juegan la la Euroliga ampliada y la ACB.

Ha cogido muy de improviso, porque esto es una locura, a nivel de jugadores, de entrenadores. Hay muchísimos partidos, es muy difícil de gestionar para todos, estés en el punto de la clasificación que estés. Tienes una lesión o dos lesiones en un momento y si te pierdes una semana, te has perdido tres partidos. Entonces, es muy duro.
Por tanto, vamos a ver un poco cómo va evolucionando, pero que haya altibajos va a ser muy normal, porque si no, vamos... Yo admiro cómo lo están llevando en estos momentos, porque yo creo que todo el mundo lo intentó planificar un poco, pero es que esto no te lo ves venir hasta que no estás en pleno meollo y cómo se va sucediendo. Entonces, todavía faltan estos últimos meses finales, que además serán los más duros porque empezará a entrar ya un poco el estrés.
Hombre, hay que ser un poco respetuoso con todos los equipos, porque es muy difícil. Y que estés en un momento determinado más abajo no quiere decir que lo estés haciendo mal, simplemente es que te ha pillado una mala rachita de dos semanas y estás k.o.
